Tres poemas de Luis Díaz

selección realizada por Emilio Martin Paz Panana

Pino

Padre
soñé que éramos dos niños
y teníamos todos los nombres.
Tú eras el reparador de motocicletas en el intermedio temprano
Yo el testaferro de Ai Apaec.

Padre
he despertado con la orina triste

un pájaro vino a morir sobre mi hombro
tendido me susurró: La música se parece a ti
                        pero solo es música.

Te busco entre el pastizal de mis escombros
frente al espejo te encuentro
encerrado en tu voz de arpa enferma
escogiendo el trigo la col un crucigrama
desordenando las vértebras de esta distancia

Padre
la muerte se alarga allá afuera
y los autos ladran
            como niños embarrados de realidad

La nostalgia teje carrizo en nuestro hall
                  donde ya no somos niños
                  donde ya no estamos

Nos han alfabetizado los pies.  

Espera en la Plaza Mayor

Te espero mientras viajas.
El sol envejece en mis encimas
y yo espero tu arquitectura de mar.

Años siglos se enredan en mis uñas
y a lo lejos he podido ver todas mis muertes.

Te dibujo en el cielo y en el cansancio de un pájaro
te dibujo dioses en tu espera que aguardo.

Espero la sonoridad de tu ombligo
La metáfora de tu piel y la mía
La vid de tus pasos

Espero la imagen de tus ojos de Caín.

Te espero como un anciano a su infancia
Te espero en las mitologías que me brotan
Te espero abriendo los ojos abiertos
Te espero macerando este amor a medias

Te espero de memoria
             como la tierra al fruto

Mis manos, amor, son dos balcones
                  Y yo te espero. 

Canción de cuna

Recuerda que no eres tu nombre
pero tu apellido es un algarrobo sin tiempo.

Procura incubar tus sueños cuando el acné visite tu proa
        Practica
      el
origami
hasta que te crezcan alas de lúcuma.

Y cuando la lluvia se oxide en tus mejillas
recoge los pétalos de la luna

observa la noche conmigo
a las 8
a las 11:15
haz que encarne el cuerpo de mi honda ceguera.

Encoge tu cuerpo durante la clase de física
y sueña
  conmigo
sueña que bailamos con Giuliano Milla
en el terminal Yerbateros.

Luego desabotona tus ojos
muerde una tuna
y peina tus cabellos de madera.

Mañana te naceré para adentro
He de pulir tus paredes de trombón.

Luis Díaz (Lima, 1996). Actualmente estudia en la Facultad de Periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Mesa. Obtuvo el Primer Lugar en la Segunda Edición del Slam de Poesía Oral 2017, y es uno de los poetas participantes del 4to Festival Caravana de Poesía. Díaz dirige un blog personal en el cual publica creaciones autónomas: ‘La indómita luz se hizo carne en mí’

Tres poemas de Diego Lino

selección realizada por Emilio Martin Paz Panana


Un cuerpo tiembla bajo las hojas

Como una manada de caballos luminosos brotando del pecho
entrando y saliendo de las paredes
como el peso de una ola liberándote del cuerpo
como alas de mariposa que se hacen polvo entre los dedos
arrebatos del cielo transitan la tierra
hacen del viento nocturno un río de vidrio
flotan los cuerpos cercenados en charcos de luz:
no hay una imagen más fiel del amor
no ha sido vista música tan clara manando de labios
nunca carne viva te has parecido tanto a una rosa
saliva cabello recuerdos
todo lo hemos entregado al fuego
carbón azul de nuestros huesos
las hojas que contenían el mar en imágenes
la bóveda de un tibio seno
donde encogerse hasta que broten órganos nuevos
manos nuevas llenas de venas o raíces
brazos que alberguen aves extrañas
pájaros mudos
de esos que cantan con los ojos

La cortina de Yama

“Cuando el Ser ha sido percibido por el verbo
la realidad se revela a sí misma”
-Katha Upanishad

Una pantalla de palabras no sirve para contener la voz del agua,
río que se extiende en mil ramas de fuego bajo los párpados.
Un signo dibujado con arena en el aire
no hace temblar la piedra hasta volverla carne,
ni hace flotar la carne sobre estambres que fluorescen al tacto,
ni colma de polen luminoso el cráneo de una bestia
hasta cegarla por completo y volverla humana.
Una palabra palidece ante la savia que trepa los tallos de la noche,
ante el rayo que se anilla para dejar la médula del sueño intacta.
Nada pueden las palabras contra el tornasolado aleteo de una libélula;
porque todo ha sido escrito en las ondas que nacen cuando cae una gota
en la música que estalla en brillantes esquirlas de sentido,
en esa imagen espantosa que unos ojos proyectan en la niebla
y que para nosotros es el mundo.
Ciego mío, mira a través de esta cortina:
sé testigo de la humillación de las palabras.

Testamento

A Sinuhé Lino.

Es domingo. Cruzo el mercado con mi hijo en busca de algo para el desayuno,
hay una paloma africana aplastada al borde de la pista,
sus plumas aún se agitan con el viento: así es la Voluntad.
Los borrachos que han sobrevivido a la noche se arrastran por el barrio,
doblados por el peso de sus medallas transparentes;
los obreros desfilan por la sombra y entran a los restaurantes,
un loco fuma en la esquina y mira pasar los autos como una estatua sin ojos;
sin embargo, el sol brilla en el cielo abrasándolo todo con indiferencia,
y millones de estrellas como él se encienden y se apagan en la sangre de mi hijo,
que juega con una bolsa atrapada en un remolino.
Dentro de unos años se detendrá como yo ante estas imágenes
y quedará cegado para siempre. Ya no podrá ver como hace ahora
las mil joyas que hay detrás de este telón miserable.
Hijo mío, vas a hacerte viejo y ciego como tu padre, como mi padre;
te cuido por ahora aunque no soy más que humo brotando de un espejo,
humo de carne y hueso que se ha detenido a verte jugar.

Diego Lino (Lima, 1985). Desde el año 1998 se dedica a desarrollar una obra que plantea la inclusión del rap como una especie poética. Ha publicado los discos: Vómitos platónicos (2001), Juguetes (2005), El libro de cemento (2020) y el poemario titulado Música para tarántulas (Editorial Celacanto, 2016). Actualmente se encuentra complementando su educación básica en la Escuela de Filosofía de San Marcos y preparando sus próximas entregas: El último discurso de Chárvaka y Más allá de la naturaleza

Tres poemas de Roy Aguilar

selección realizada por Emilio Martin Paz Panana

Te observo en momentos

Yo te observo en momentos...
como si fueras bengala.
Dime todo loco lo que quieras
eres la misma acción de la guerra
encadenada.

Fortísima
lo hago bajo la luna...
¡Sí!, esa misma flotante
flotante como el pétalo de tu pelo
arraigado
el que virtualiza mis estancias
las que ahora fulminas
con tu silencio en palabra
mis desabridas piezas
nunca sentirán
tanta discordancia

Noche soleada
si me ves en mis desvelos
tan sólo te diré
que eres lo más lindo
de este estero
tan solo te diré
que mis válvulas duplican su color
las bocinas de la angustia
se espantan con su propio
espanto
y que todo lo que se me ocurre
se va de lapso a lapso...

Si a todo ello naces
intermitencia
concédeme mi actual desear
los dioses
Afrodita
Hefesto
Apolo
'Quinestesia'
sucumban a mis plegarias
de este pobre enamorado
que tan solo se exhorta
para no ser devorado

Por ello
y por lo mísero de
todo lo demás
te observo en momentos
acariciándote sin hacerlo
tan solo para probar
tu haz de bello velo

Contemplo

El mar y las olas.

Mi fervor se desvincula
de la utopía

Entran aguaceros.

Con una suavidad inmensurable
digna de lo fidedigno

Mazorcas crecen.

Como las que usurpan a
mis temores

Cómo tiemblo.

Este vendaval me susurra
que esto no es cierto

14 de junio del 2019

Silueta incorpórea
Silencio que gravita
Pestaña invertebrada
Soldar no cuesta nada
Si estás a mi lado.

Soñar estando quieto
Conocerte más adentro
Empezar de cero.

Sucedió.

Roy Aguilar Portocarrero, tiene 18 años, acaba de culminar el cuarto ciclo de la carrera de psicología, y dentro de sus pasatiempos nace el escribir, más hacia lo que sería una vocación, teniendo presente que es un esfuerzo la escritura creativa, gustándole mucho el concepto de trascendencia.

Tres poemas de Lourdes Aparición

selección hecha por Emilio Martin Paz Panana

Andahuaylas detrás de la ventana

Camino por el Girón Guillermo Cáceres
con Andahuaylas en el pecho
y el cementerio en la frente
alzo mis ojos
y veo mi reflejo en las cruces que tienen pequeños espejos incrustados
y que desde el cerro Huayhuaca

me alumbra la cara
para despertarme por completo

Tengo la costumbre
de recordar a Pacucha
y preguntarme
Cuándo recogeré a mi tristeza
que pesca en su orilla,
miro por la ventana
y veo
a Andahuaylas devolviéndome la sonrisa
todos los días

Veo a Andahuaylas detrás de la ventana
y pienso en mi madre cargando sus angustias en la lliclla de colores
que se compró el 28 de febrero
recuerdo
a mi hermana Ayra correr por el pasadizo pequeño
hacía el techo
para dibujar la infancia
que se despide detrás del maizal
Andahuaylas detrás de la ventana
es mi tío
que lleva los bosques de eucalipto en el pecho
para no morir con asma por este frío

Andahuaylas detrás de la ventana
es el río Chumbau con brazos
lavando la cara de mis amigos/hermanos
para que se les quite la nostalgia
que trae la lluvia en diciembre

Andahuaylas detrás de la ventana
es una mamita que vende anticuchos
hasta las once y media de la noche en la avenida Perú
para poder enviar al colegio a sus nietos
porque su hija
una cholita de labios gruesos
se fue a trabajar a Lima hace cinco meses

Podemos mirar todo detrás de la ventana
A Andahuaylas
Al Perú
A nosotros mismos

Siempre nos leen

Voy a escribir tu nombre
en todas las pencas
de la chacra de mi abuelo
que me vio nacer
y llorar
como niño
cuando no sabían que era niña

Te veo
dentro de esta luz
que bombea como mi corazón
y que se apaga
como el poste
de la cuadra
que grita tu nombre
en cada tic tac del reloj
de esta iglesia
abandonada y olvidada
por un pueblo
que se acuerda de dios
en cada tormenta

Te veo
en los perros que aúllan
y que saben
que mis ojos
sangran
por tu voz apagada
y entubada

Sueño
que seas puma herido
pero libre
en las quebradas de Visacocha
que sana con la lluvia
y que conversa con el Wayra
sueño
que rías
como las flores del molle
donde me escondía
cuando jugaba o tenía miedo a los relámpagos

Mi abuela me contó
que los pumas
como tú
se lamen sus heridas para sanar
y confió en tu saliva
en tus rugidos dormidos
en tus garras
que sujetan mi vida
sin querer

Puma o no
sigo soñando
porque eso me enseñaste.

Maywa

Te he mirado a través de un cuadro que florece
Cuando sonríes
Y cuando vuelves a Pisco
Tus cabellos son esteras
Que plante cuando invadí La costa
Tu sonrisa
Es una muralla
Que Mi abuelo siempre cruzaba con el alma curada
Has sido una hermosa
Flor en el entierro de mi nombre

Tú bailas en armonía de la lluvia
En julio

Un 17 de julio
Rompiste tus ojos
Frente a esta tierra
Que no sabe
Más que decirte
Que no te vayas de Ayacucho

Hoy
Te imagino creando vida
Entre esas maderas
Y pinceles que cantan un huaynito alegre
Para que no te extrañe tu padre
Y para que las lágrimas de tu madre no se pierdan en el agua de la sequía
donde lava sus manos encercadas
Todos los fines de semana
Hemos despertado con la misma pared
En la nariz
Con las manos sobre el cemento
Que sostiene
Las noches que tejes tus sueños
Y preparas sopa de lentejas
Para que tu estomago
No reclame
Lo que le falta
A tu Luna:
Resistencia

Déjame trenzarte
Los brazos
Para que no sólo sean
Tus lagrimas
Las que rieguen este huerto
Sino mis dientes
También Sean nubes
Sobre este pueblo
Que ya te ve
Como una semilla de colores
Que cuentan las patas
De las hormigas lilas
Que nacieron en un rincón
De este cuerpo
Que sigue floreciendo
Desde que me dijiste:
hermanita hoy abro mi piel
Para que habites en ella
‎el día que vuelvas.

Psicóloga y poeta. Residente Apurimeña en el Distrito de Paracas (Región Ica, Perú). Gestora cultural del grupo “Emergentes del mar”. Ha participado en diversos reciales y Festivales Como El 4to, 5to y 6to Festival Caravana De Poesía (2017, 2018 y 2019), VIII y XI Festival de literatura y arte visual En los extramuros del mundo (Cañete, 2015, 2016 y 2019), en el VII Festival de Poesía de Lima (Lima, 2017), en el XXII Festival Enero en la Palabra (Cusco, 2018), en el II y IV Festival de Poesía Poetas en la Arena (Ica, 2016 y 2018), en el I Festival Tertulia Cero (Piura, 2018), en el Festival Internacional Jauría De Palabras (Bolivia, 2019) y en Creaciones Punzantes: Encuentro Interprovincial Feminista (Huancayo, 2019). Algunos de sus poemas figuran en la 5ta edición de la revista Caracol Azul (México, 2017), en la edición nº 8 de la Revista Literaria Monociclo (México, 2017), la revista verboSer n°02 (2018), la Antología del XXII festival Enero en la Palabra (2018), la antología del 5to festival caravana de poesía Cusco – Ayacucho (2017 y 2018) y en la muestra de poesía contemporánea APU RIMAC “el dios que canta” de Cascajo Ediciones (2020).

Tres poemas de Anaomi Alayo

selección hecha por Emilio Martin Paz Panana


Poema 12

mi confinamiento no es
leer los libros que he postergado
desde hace dos años
o los mensajes que evadí por tristeza

no es volver a escuchar los discos
del 2000
y comparar a qué suenan
veinte octubres después

no es pensar en qué hubiese pasado
si no escogía esa carrera
ni en las veces que volví a escogerla

no
definitivamente, no es recordar
ni buscar reconciliaciones
es más bien
pensar en lo sola que se está
todo el tiempo

Historia de «O»

quince años tuve
cuando eché a rodar toda mi fuerza
quince años aprendiendo
a mirar por los pequeños agujeros
dejar la reja entreabierta
esperar una noticia una llamada

quince años llevando
el peso de su abandono
aprendiendo a retirar escamas
a escribir cartas cada noche

quince años los hijos duermen
aprendiendo de la falta
de suplir el lugar del hombre

quince años caminando
sin ganas y por costumbre
por necesidad sería lo correcto

despertando cada mañana
a oler semillas
dejar la merienda hecha
la mesa servida
quince años 
apurando el paso
no llorar

7.

no es cierta la soledad
cuando el corazón palpita
                      todavía mi corazón palpita
todavía alguien pregunta por mí
y mi corazón se asoma
el amor se asoma

todavía alguien dice mi nombre
                         con ternura
y mi corazón se conmueve
se estremece como un recién nacido
y se rompe
a llorar

De Seminare (2018)

Anaomi Alayo (1997) Egresada de Ciencias de la Comunicación. Ha publicado Seminare (2018), una plaqueta virtual autoeditada.

Tres poemas de Cayre Alfaro Fonseca

selección hecha por Emilio Martin Paz Panana


Escrito en la Playa

Este poema es el mar de Villa
Aparenta la prisa del verano
Esconde piedras y restos de vida.
El primer verso del poema debería ser:
Helado, helado, helado. ¿Cuánta gente nada?
El salvavidas vigila solo miembros del club
El sudor ambulante es la bebida oficial del verano.
Este poema debería imitar el ritmo del mar
Pero el mar de Villa no baila
Esconde plumas y restos de vida.
El lado soleado de la arena es una casa abandonada
Prohibido orinar son palabras pintadas
Esconde plásticos y restos de vida.
El último verso del mar de Villa debería ser:
Helado, helado, helado. ¿Nada gente cuánta?

Poema de muerte

Este poema debe ser un soneto para la reina
De lo contrario, muerte.
Alabar sus pasillos, paredes blancas
Sílabas contadas o muerte.
Alabar sus muebles, maderas puras
Versos rimados o muerte.
Alabar sus manteles, bordados finos
Estructuras fijas o muerte.
Mi cabeza rodará por una palabra grave.

Poema Porno

Mi primer poema fue un video porno
Digo video no película
No se venden películas porno en esta era
Fragmentaria que apela a lo gratuito.
Tampoco se venden poemas
Aunque hay poemas vendidos
Nadie quiso comprar mi primer poema.
Vuelvo al poema
A mi primer poema:
El lenguaje no importa
Las palabras no importan
Solo utilería escenografía
Solo acciones escenas
El gemido es falso
Los orgasmos son falsos.
El happy ending no es real.

Cayre Alfaro Fonseca (Lima, 1997) estudia Literatura Hispánica en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Publicó el libro de poemas ‘Hay un animal entre nosotros’ (Personaje secundario, 2019). Escribió y condujo las dos temporadas de Zona de lectura, programa de videoreseñas literarias producido por TVPUCP. Autor de ‘Comentarios finales’, obra en un acto breve seleccionada en 2018 para la Muestra en Vivo del Vivero de dramaturgia que dirige Alonso Alegría. Su relato ‘El tiempo útil de las cosas’ fue uno de los ganadores del Primer concurso de cuento de la editorial Caja Negra. En la actualidad, trabaja en una novela sobre baños y en un libro de escritura no creativa en torno al skate.

Tres poemas de Úrsula Alvarado

selección hecha por Emilio Martin Paz Panana


Epicentro

Tú que santificas la naturaleza
acude al llamado mudo de mi epicentro
a la voz sin eco de la madre tierra.

Te invito
a reinventarte entre las dunas generosas
de mis cumbres
soy tu selva virgen
una maraña misteriosa de ramas y lianas
en donde puedes enredarte
rodar por el suelo
              sin remordimiento.

Bebe de mí que soy oasis de agua clara
nada en la desembocadura
de mis extremidades pretenciosas
tú que eres río travieso
y vienes a mí sonriendo en meandros
deja que mengüe el cansancio
que azota el caudal de tus rodillas
ven y descansa en el lecho
de mi vientre madreselva.

Recibe como ofrenda
los cerezos en flor de mis pechos azules.

Formalidad

Cuando el hombre que amas
luego de haber reinventado el fuego
de haber derretido contigo los círculos polares
de haberle hurtado la miel a los panales de tu cuerpo
se vuelve de pronto
              tan formal
y te habla como quien redacta un memo
o un informe lleno de frases cordiales
es porque no conserva ya
el aroma de tus rizos en su torso desnudo
porque debajo de su almohada
no se cocina ya
                  tu nombre.

De Metamorfosis inversa (Vagón azul Editores, 2015)


Yo soy esta cicatriz que dice no

Con destreza de artesano maquillo el defecto,
pero en la reincidencia descubro el versículo perdido:
cubrirse del frío no desaparece el invierno.

Incómoda a la vista y al tacto, es mi cicatriz
un heroico tejido trasplantado
        de una coordenada     a otra
en mi propio cuerpo.

Yo soy esta cicatriz que dice no.
No me esconderé.

Abatida la tormenta, será el amor
como el del navegante al barco maltrecho
que lo llevó a buen puerto.

Repetiré con mi herida
la misma historia del barco y su marinero.

Negar la belleza del navío sería mezquino.
Una ofensa torpe e imperdonable.

ÚRSULA ALVARADO (Lima, 1979)
Licenciada en Administración de Turismo en la UNMSM, gestora cultural, ilustradora y poeta. Obtuvo menciones honrosas en el Concurso de Poesía para Mujeres Scriptura en 2014 y 2015 respectivamente y ha publicado la plaqueta de poesía Metamorfosis Inversa (Vagón Azul Editores, 2015) Tienes inéditos los poemarios Canto a la hoja que cae y Albas a Orfeo. Actualmente administra su proyecto personal “Poesía en la ciudad” que establece conexiones
entre la literatura y el patrimonio histórico de Lima.
https://poesia-en-laciudad.blogspot.com/

Hijos de la Yacumama (Vol. I): Susana Lozano

selección hecha por Emilio Martin Paz Panana


No soy mentira

A solas pensando en otro momento
mis aventuras de verano se han querido ir,
la sed de mi hermoso silencio,
y mi voz fría por tenerte a ti solo.
Yo soy verdad y no soy mentira.
Yo soy importante y no soy peligro.
Yo soy paz y no soy aire.
Yo soy cielo y no soy broma.
Yo soy bella y no soy fea.
Yo soy estrella y no soy problema.
Yo soy mundo y no soy planeta.
         Soy final y no soy color
         Sí soy deseo
Yo soy orgullo y no soy estatua
Yo soy éxito y no soy loca
Yo soy beso y no soy muerto
Yo soy un ser profundo y no soy mar.
         Sí soy deseo
y no soy brisa
         Sí soy placer 
y no soy misterio
         Sí soy sonrisa
y no soy salvaje. 

La distancia de mi sueño

Te pido que me des todos mis besos
para sentir mi dolor por dentro
sigo llorando sin saber qué pasa,
como una sombra de mi ventana.
  
Estoy dormida y me doy vueltas
me envuelvo de sábanas muy lentamente
y me revuelco de pensar en ti
el amor me busca muy despacio
siempre con permiso.
  
Con una sola mano me toca diciendo ¡muere tú! una persona
que mi boca sangra con fuerza, voy paralizada,
se abren las puertas al golpe, un sonido que se escucha
cuando mi corazón deja de latir.
  
La distancia de mi sueño, allí estoy yo
que se come mis ojos y mi cuerpo
llamando mi nombre en silencio, cada soledad.
¿Qué está pasando conmigo?, ¡por qué a mí!                                                                       
  
Tal vez quieren la muerte, me quedo hasta el mediodía
¡cómo dura este sueño bendito!; ¡viviré con contraseñas!
los brujos me llevan atada al mal de la prisión
por fuera tengo mi ternura y mi belleza,
ya es demasiado tarde para que me entierren, sigue
este sueño conmigo, seguirá estallando mi vida para siempre. 

El mar ha puesto mi canto

Hay muchas palabras en mi tristeza.
Porque tu nombre lo llevo en la arena,
En mi cuerpo y en mi boca han escrito un recuerdo.
En tu piel y en el aire, han olvidado un suspiro.
A nadie le importa mi sentimiento al llorar.
Mi cariño tiene sed y mi vida tiene valor
en tus abrazos de color rojizo.
Me encanta tu olvido y tu saber.
El mar a puesto mi canto junto a Dios.
El mar ha puesto mi canto de orgullo hasta un camino de flores. 

Soy una mujer

Quiero ser como soy 
soy fenomenal 
mi lectura perfecta.
Soy una mujer atractiva
soy una mujer activa.
Mi físico y mi lenguaje.
Corazón que entiende
corazón que escucha
corazón que se enamora.
Soy una mujer verdadera
solo soy lo que soy
mi cuerpo y mi vida.
Corazón que llora 
corazón que da luz
corazón que derrumba todo
de mil casos
corazón. 

Mariposas bicolor

De mi sur viene mi mariposa bicolor, rojo
blanco rojo, llenando la energía del mundo,
mariposa bicolor vuela
agitando sus alas blanquirroja.
Mariposa sagrada que amanece
el día posando en mi bandera al aire,
mi mariposa bicolor se va al
estadio de Brasil para abrir las puertas
y sentir toda la fuerza que Perú necesita.
Gracias mariposa bicolor por
tu amor en la cancha
porque aquí estaré yo para hacer lo posible
y llegar a la meta final de la Copa América
Brasil 2019. 

El hombre y el campo

Esta es la historia de mi papá dedicándose 
a las tierras y cosecha frutal
  
Un día de mañana con su gorra de tela va yendo
muy despacio con pasos de sombra a 
la luz del sol, con su cesto a mano.
Pues llega a las tierras sembradas muy
alegre, desde cuando ríe el viento, el
abrazo del árbol, el mar besa sus ramas, hasta
el mediodía que agitan las hojas llamándolo en 
silencio. En ese momento se
acercan los animales observándolo y mirándolo.
El hombre va cosechando poco a poco. El campo
sonríe y duele su corazón para cultivar
plantas, sacar el ramo de pecanas,
se oye el eco en las paredes y con manos
de barro va arrimando lo vacío, llenándose
la tierra volviendo a empezar otra vez. 

Como me contagia tu amor

Cómo lloran tus ojos
al verme sola
dónde están tus caricias
para yo sentirlas.
Eres bella, tan maravillosa,
Tu sonrisa es tan hermosa
que tus manos tocan
tus cinco sentidos, eres
mi mamá. Eres todo
para mí, tan dulce.
Siempre hemos jugado
al recordar tus sueños.
Eres tierna y bonita.
Cómo me contagia
tu amor cuando
oculto mis heridas
tus palabras nacen
por encima del techo,
tus chistes y travesuras.
Eres todo para mí
algún día estaré caminando por los cielos.
Eres eterna y sublime.
Mi niñez ya pasó.
Estoy aquí a tu lado porque me iluminas
con luces y cristales.
Eres igualita a un ángel.
Y verbo es tu nombre,
y ahora despiertas. 

Diez de mayo

Flores blancas en tu cabellera
capullos de rosa labios de seda
en la noche brillará tu estrella
bajo la mano de Cristo.
Tu túnica suave de cereza,
corazón que se embriaga.
  
Ahí he puesto mi Constanza
con tu nombre mi amor.
  
En mi mesa estará el vino sagrado
la hostia Cristiana
dulce la palabra
en el pergamino secreto.
  
Corazones que duermen
escuchando las campanas.
Tu pecho y tus ojos mojados
por el agua bendita
de la eterna Misericordia
estaremos arrodillados
en esta silla de madera.
  
Solo abriré esta Capilla.
Los anillos de la nueva alianza
empapan por todas las paredes
los ángeles volarán
por tu alrededor.
Dios, haz que mi vida
y mi alma brillen.
Derramaré mi gota
para sembrar
un jardín de jazmines.
 
Faltan pocos minutos
para darles los aros de cristal
a la pareja de esposos
que estarán arrodillados
en sillas de madera
mirándose a los ojos en
el libro de los deseos mágicos
que serán ahora y para siempre. 

El silencio de Susana

Hoy me siento solitaria y triste, me rompe la palabra
en tu pared, te juro que no sé nada, te confieso
y me niego a dejar todo. Aquí estoy yo.
El silencio de Susana un muro misterioso
que no hay salida
despierta de mañana sin parar.
El silencio total de Susana de piel blanca,
besos de sol, del amor al aire.
Pienso en los años que hirieron mi alma,
sangra mi cuerpo de mil formas de expresar
esas ideas que duelen olvidando el adiós
así como olvidas tú. 

El viejo y el mar

Para mi tío Noé

Esta historia se trata de un viejo pescador.
  
En el mar dormido está
esperado que muerda la caña
para despertar al fin.
  
Un día de pesca
una mañana azul
sentado en una roca
con su sombrero de paja.
  
A la puerta del sol
ardía lentamente
cogía su red
la lanzaba al mar
sus pies sangrientos
y mojados en la orilla.
  
Ese viejo pescador
con su caña, su red y
su sombrero de paja
andaba despacio
con pies descalzos al mar.
 
Su sudor y su timidez
su gota de la vida
dulce va el viejo pescador al mar
con su canasta de piel marrón.
El viejo pescador cruzaba por el mar
cogiendo la roca al pasar
no se detenía en su camino
era pensativo y silencioso
ese viejo pescador.
  
Dulce va en el mar
se perdía la mirada en la brisa
mientras iba
su encanto mojaba de gota en gota
caído en la arena cubierto de harapos de seda
y el mar se lo llevó herido.
  
Estaba de pesca sentado en una roca
con su sombrero de paja.

Susana Lozano Montalván (1979), inicia como poeta a la edad de 11 años, ni ella misma supo que a futuro seguiría en ese camino. Sus primeros versos los escribió en una pizarra acrílica que tenía en su habitación, donde practicaba no solo las operaciones matemáticas, sino dibujaba y escribía lo que su mente le dictaba. De pronto un día, su mamá al leer esos versos dedicados a los días de la semana, le compra, junto con tía Eli, libros de poesía infantil, es cuando Susana continúa escribiendo día a día y no ha dejado hasta el día de hoy, tiene en su haber innumerables cuadernos en donde plasma sus versos. Tiene publicados 4 poemarios: No soy mentira 1995; El mar ha puesto mi canto 1998; Soy una mujer 2017; Mariposa bicolor 2019. Ha recibido múltilples reconocimientos literarios y deportivos a nivel nacional (Perú) e internacional.