Poesía mexicana actual: Natalia Gómez

EN CASI TODAS LAS PELÍCULAS DE ACCIÓN
hay edificios que se destruyen
también autos
esas calles
a las que les explota el pavimento
con aceras llenas de árboles
personas
flores
¿Qué verdad se oculta en todo ello?
¿Cuánta violencia debe ser necesaria para un gran final?
Las familias
la reconstrucción
los heridos de gravedad
los ilesos trastornados
toda esa serie y brutal caos
que dejan a la ciudad endeudada
y sin trabajo
ni inmuebles
¿Quién se responsabiliza?
¿Dónde quedan los protagonistas para hacerle frente?
¿Dónde los senadores y toda aquella gente que debe resguardar la metrópoli?
La realidad también es una película de acción
con personas que lo pierden todo
países con intereses
abren fuego
preparan guerras
a veces con armas
otras con ideas
nos convierten en héroes y villanos
En los créditos no hay finales justos
tampoco en la vida diaria
y nos miramos los unos a los otros
desde nuestro propio cine en casa.


ESCUCHO A MIS PADRES HABLAR CON SUS PROPIAS LENGUAS

mirarse y admirar su propio dialecto
analizar y aprender la lengua del otro
Alguien menciona una frase
y hay un silencio
mientras se toman de las manos
ambos entienden esa cuarta lengua
que no es la nativa
ni aquella que usan en la ciudad
Es la lengua con que dieron descendencia
las que extendieron fuera de sus raíces
la lengua con la que ahora entiendo
que un idioma no sólo nace del corazón de un pueblo



A LAS DOS DE LA MAÑANA
un hombre espera
que cambie el semáforo para cruzar

Al extremo
una mujer se sostiene
reclinada en alguna pared de la avenida

El semáforo está en rojo

Un coche se acerca
tres sujetos bajan armados
bruscos la levantan
y avientan al auto.

El semáforo está en rojo

El hombre que espera
no sabe que ella desconoce
que su cuerpo será arrojado
en una bolsa negra
rumbo a otra ciudad

La luz ya es verde


Natalia Gómez (Campeche, 1991)
Comunicóloga y profesora. Ha sido beneficiaria del programa PECDA 2020 en Campeche y del Festival Interfaz ISSSTE Yucatán en 2017. Egresada del II Diplomado Virtual de Creación Literaria del INBAL. Ha participado en algunas antologías como Fractal, Anuario bilingüe de Poesía de San Diego y Novísimas, reunión de poetas mexicanas Vol. II
Algunos de sus textos se encuentran en revistas electrónicas como Letralia, Círculo de Poesía, Carátula, Con la A, Ablucionistas, Santa Rabia Magazine,The Ofim Press Magazine y Beltway Poetry. Actualmente es miembro del Proyecto de Escuela de Escritores Campechanos (ESCESCAM) y del consejo editorial de Cracken Fanzine.

Poesía mexicana actual: Francisco Trejo

Vivo en la ciudad que fue líquido en su génesis: espejo con monstruos
hipnotizados ―como los enfermos de ojos amarillos que acostumbran dormir con
las cortinas abiertas, por si acaso sueñan con los astros y, al despertar de súbito,
presencian su esquirloso escape de huesos y de luces―. Soy el que escribe la
vida y sus ruidos a bordo de un camión que cruza la urbe, de norte a sur en su
desierto. Otear es mi forma de reconvenirme, mientras las cosas del mundo
transcurren por una ventanilla. Busco otros motivos y sirenas, otros lagos para
soltar los peces de mi voz, como cardumen de sangre, desde los órganos heridos.


Aquella vez, después de darme un beso, mi madre me dejó un surco en el rostro.
Luego la ingresaron al hospital en una camilla. Vi su cuerpo a lo lejos, pálido de
voz, y parecía una escultura en porcelana a punto de quebrarse. Su enfermedad
pintó de ocre mi mejilla, como el sol pinta las nubes del ocaso. He tratado de
arrancar su beso de mi carne, pero no hay filo en la zarpa del poema.


Mi corazón se redujo al espinazo de un pez. Escucho sus ruidos y siento la
punción de sus astillas. Piensa que soy agua, pero soy casi costra en esta
soledad. Que aguarde, le digo, porque ha de llover mañana —cuando exista razón
para llevar una imagen diferente a la poesía—.


Hoy encendí, desde muy temprano, el cigarrillo oculto en el cajón de mis nervios.
No recuerdo haber soñado durante la noche. Después de la ducha, volví a estar
seco de la piel y del sonido. Ahora sigo, aridozo, la misma ruta de siempre. Me
sostengo de esta voz quebrada para no caer de rodillas ―por no decir «quedarme
sin cuerpo»― y limpio el cristal empañado para ver mejor las cosas. Si pudiera
soñar, seguro sería, otra vez, la escena donde me corto la mano con los vidrios de
un vaso, mientras intento borrar de su fondo la mancha de la muerte.


¿En dónde está, por qué calles pudo perderse el amor de mi criatura? No todos
los cuerpos que se ausentan están muertos. Hay corazones que laten y esperan la
luz entre el agua y los juncos, como el que espera un rostro conocido para
saberse de nuevo carne viva.

Fragmentos de Esdrújulo monstruo, animal de lágrima en sus ojos amarillos
(Editorial Praxis, 2022)


Francisco Trejo (Ciudad de México, 1987). Poeta, ensayista, investigador y editor. Entre otros reconocimientos, obtuvo el VIII Premio Nacional de Poesía Ignacio Manuel Altamirano 2012, el XIII Premio Internacional Bonaventuriano de Poesía 2017, el VI Premio Internacional de Poesía Paralelo Cero 2019 y el XIV Premio de Poesía Editorial Praxis 2021. Algunos de sus libros publicados son: Penélope frente al reloj (2019/2021), De cómo las aves pronuncian su dalia frente al cardo (2018/2021), Canción de la tijera en el ovillo (2017/2020) y El tábano canta en los hoteles (2015).

Poesía y patrias: Carlos Calero

Sobre la cabeza de un perro

Tu memoria respira olores sagrados, grises, turbulentos; olores insatisfechos por el
derribo donde anidan palomas hojalateras, palomas vende ropa y helados. En los techos
viven reptiles sastres que visten corbatas y gabanes. Los insectos observan la infidelidad
de las amapolas. La casa de tu memoria amanece, no cambia de ropa, de penumbra ni
los sueños; no se peina con un espejo; no se lava el rostro ni usa collares de ballenas en
su cuello; no limpia telarañas ni exhala vapor de arroyos. La vida es atrapada por el
misterio, entre jardines y respaldos de las sillas, para que la casa espere a los viajeros,
cuando no ven más que un horizonte sobre la cabeza de un perro.

Ecología

No jugamos las cartas ni dados frente al manto de la muerte. Anunciamos el sepulcro.
¿Y la ardilla, el perezoso, las larvas, las crías de águilas vírgenes? En el bosque existen
tumbas culpables. El canto migra a los pájaros para que retornen. Nos bajan y quitan los
clavos. Trasladan muerte a las arboledas. Sabemos que ninguno pondrá sus talones en el
paraíso sin perder la honra ni la memoria sagrada de la selva.

¿Ahora qué falta?

No hablemos de ruinas. Echa bulbos el tiempo, acumula frío el recuerdo entre senderos
de piedras, árboles y sombras que reniegan del espejismo. No existe otro camino. La
infancia soy yo. Veo entrar a la muerte, con luciérnagas y aldeas de tierra. Un
camposanto en Masaya es el destino. Mi voz habla de tripulaciones que caen de los
ataúdes. Y entonces pregunto: ¿Ahora qué falta?

Victoria

No he descifrado la sandalia de tus sueños.
Decilo con el corazón sobre la tierra o la sangre de los santos mendigos.
Esta verdad, como una manta, cubre mis ojos.
Quiero escarbar las grietas que crujen.
Tus ojos solo ven ruinas de estatuas, no encuentran a los amantes.
Que no me nieguen tu sacrificio feroz por los muertos
ni la virtud esencial de los inocentes.
El silencio te hace fuerte.
Que se levante el amor con su canto y el océano.
Pretendo una canción de tribu y nieve en las montañas.
No sé si confiar en la soledad, las caravanas o éxodos, o los sepulcros
y conquistas de quien muere si ama.
Desconozco el instante de tu gloria.
Hubo un idioma, hubo profecía en el arbusto con llamas
y la hojarasca del risco sagrado.
Las palabras son mi destino.
Huye, muerte, lejos de nuestros hijos,
no intentes invadir sus sueños.


Nicaragua, 1953. Se naturaliza costarricense. Fue docente en secundaria y la universidad. Gestor cultural. Ha publicado en poesía: El humano oficio, La costumbre del reflejo, Paradojas de la mandíbula, Arquitecturas de la sospecha, Cornisas del asombro, Geometrías del cangrejo y otros poemas, Las cartas sobre la mesa. Antología Generación de los Ochenta. Poesía Nicaragüense. Ganó la convocatoria del Centro Nicaragüense de escritores con su libro El humano oficio. Mención de honor en el Concurso de Poesía Leonel Rugama. Una plaquete Muerden Estrellas. En el 2021 publica Hielo en el horizonte, con la Editorial El Ángel Editor. Ha sido publicado en revistas como Carátula, Altazor, Nueva York Poetry Review, Círculo de Poesía, El Hilo Azul, Andrómeda, Isla Negra y otras. Ha sido invitado a múltiples festivales de poesía en Centroamérica; Primavera Poética de Perú, Bogotá y Paralelo Cero, Ecuador.

Poesía mexicana actual: América Femat Viveros

ESTACIONES

Negación el nombrar: Yo tuve un amado sextante.
Era mi pulmón izquierdo, mi brazo derecho,
mi viento de capa y telón; mi arteria anónima.
Fue el inamovible sombrero de mi mundo.
La vela ondeante, carne de estrella a destiempo y a mitad del viaje:
Sextante Marino, lágrimas de ámbar y número de oro.
En esta gravidez de alas y caracolas,
ni una sola de sus aves anida en mi ovario;
no hubo estación para el descanso.
no desovó la tortuga en esta playa, algo alteró el ciclo.
¿Y a mí?, a mí no me basta con una (sola–sola) estación.

CAS/ZA

Delira sobre la costa,
alas heridas;
se pierden entre la selva,
ave intrusa.
—Acechada luz en los ojos del felino—.

SALTO AL SUEÑO

I

El sonido comprende del silencio,
el lenguaje de las piedras que duermen.
El fondo sueña, mece su eco de anémona entraña,
teñido de su corona blanca

emula su sonido en la caracola.

Voz y augurio, hunde los signos de la costa

golpea honda, batiente; clarea el disco del horizonte.

Has de ser auspicio, pez de filamentos; presientes las señales de auxilio.
El mar te llama.

II

Pescador,
este océano de sal multiplicada me cubre.
Yo ante la ola baja de mis branquias
embestida de la máscara del pez o el ave.

Me enciendo de asfixia —¡brindemos!— estoy de pie
ante el pez sacrificado y a punto de saltar
hacia un arpón celeste
ya preparado.

PRECIPITACIONES

I
Ninguna tormenta arrastró el secreto de mis aguas
ni la inmensidad trazada me hizo olvidar
la ruta de los naufragios.
Hallado el mapa —continente de emociones—
mi ola vencida murmuraba:

vertidas, todavía en mi cuerpo están:

las ruinas de esta sed.

¿Escuchas el brillo?
Mi onda moribunda, desmembrada a la deriva
murmuraba:
da vuelta al mar o devuelta al mar.

II

Te hiciste a la orfandad de la ceniza,
a la estrella que entre las manos de un cielo escurre.

Comprensible (hombre pequeño)
ataste ficciones a una mar traspasada y dócil.
Te hiciste rey sin corona. Nada pudiste hallar o conocer.
Sólo aullidos de tren enfilaron el futuro, a todo vapor.

Espiraciones: mareas de enjambres; espiral del ruido
Lo sé, divinizaste la traición;
me obligaste, Exilio, a un silencio de caracola.


América Femat Viveros. México, 1984. Poeta y editora mexicana. Fundadora del proyecto Cipselas editorial. Beneficiaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo, (PECDA, 2017). Finalista en “Jardín de Figuras Abiertas II” de Bitácora de Vuelo Ediciones. Obra suya ha sido leída dentro del marco, Día de las Escritoras, en la Biblioteca Nacional de México. Integrante de la Mesa Directiva de la Academia Nacional de Poesía de Hidalgo. Obra suya forma parte de diversos medios digitales e impresos. Autora de Inexorable (Ablucionistas), Muestra poética América Femat (Biblioteca virtual, Chile), Atisbo (Letras de barro), Irrupción (Cipselas), La estación del agua (Congreso del Estado de Hidalgo), Los designios del agua (Big Bang Ediciones).

Dos poemas de Juan Carlos Abreu y Abreu

por Juan Carlos Abreu y Abreu


agua de barandal

…qué gusto aquél, niña,
luego de la llovizna
recorrer la lengua por la herrería del balcón,
gesto inocente y ocioso.

…qué gusto aquél, niña,
no hacer caso, por no hacerlo,
sin remordimientos, ni pesares;
ese abandonarse al valemadres,
por la eterna vocación
de hacer de la orden
          lo contrario.

…qué gusto aquél, niña,
lamer los breves cuencos,
          las lagunas
          que guardaban
los sedimentos del septiembre
          que se nos iba
en grises llantos sin sentido;
el salitre y la polución,
mixtura de nuestro encierro:
          la melancolía
escrita con vaho en la ventana
y la espiral que asciende
          en fumarolas.

…qué gusto aquél, niña,
alejarse del trapaleo cotidiano,
de regaño y perorata;
          esconderse,
aparecer y desaparecer,
etéreo e inocente parvulito,
          tan desapercibido
como el segundear las manecillas,
la impertinencia del cucú,
el tiempo que es asfixia.

…qué gusto aquél, niña,
probar un sorbo de óxido,
           lluvia y lágrima,
el dejo sanguino que despierta
           el placer licántropo,
           hermosa mutación,
víctima del resplandor selene,
se hinchan las comisuras ahora fauces,
vislumbran los colmillos
que anuncian rabiosas tarascadas
           que desgarran
de la piel a la osamenta;
           furia,
           el ansia incontenible
de ver manar la sangre a borbotones
           bajo la impía garra,
           el zarpazo del instinto.

Absorto contemplaré
los insondables misterios de la luna,
el proyectil de plata que atravesó el telón,
           plumbago nocturno
salpicado por un fogonazo incandescente,
           orificio letal
por donde se desangró el día.

           Lontano lubetón,
           ahora voy,
           me pierdo
entre la espesura y el remanso,
devoro a bocanadas
tempestades de tu carne,
voraz desgarro y paladeo
el púrpura encendido, tus jadeos;
hinco los colmillos como las palabras,
se me trincan las mandíbulas;
sólo he cumplido los designios del destino;
he desollado el símbolo,
ése que encerraba
lo vedado para muchos,
          críptico,
el manto develado de la noche;
congregados los hijos de la viuda,
he conocido los arcanos,
por eso es que voy libre;
cada vez me aparto más de mí y de los míos,
           me aíslo, me castigo,
           me rasgo las vestiduras,
           me escondo,
agazapado en escondrijos;
           oteo,
           palpo el terreno;
           esta fiereza
           que me enerva tanto
           como causa mi pereza;
tras de mí tantos años
la luna dominando mis mareas,
los humores de las hembras
me hacen osco,
           gruño;
crepita la hojarasca,
se desmigaja la tenebra,
la niebla espesa y asfixiante
entre suspiros se quiebra,
aguacero y lodazales,
me hundo en lo más profundo de tu vientre:
           tus entrañas,
víctima de un designio selene.

…qué gusto aquél, niña,
ese grato soliloquio,
           eterno andar
           vagabundo y estepario.

la ceiba en llamas

...quisiera ser como los locos
                     que oyen voces,
para echarles la culpa de mis desatinos;
         pero mis vicios
están bajo el sombrero:
         el cielo y el infierno
son engendros de mi voluntad;
         ni siquiera el amor
tiene vela en este incendio:
         es el desencanto.


                      Es natural...

Poemas extraídos de Abreu y Abreu, Juan Carlos (2017). la neblina del ayer. México: Ediciones y Punto.


Juan Carlos Abreu y Abreu, es originario de Palizada, Campeche (1968). Abogado, con una sólida trayectoria como docente e investigador, ha publicado diversos textos académicos. Es autor de tres libros de poesía: Estrenar destierros (Tintanueva, 2005), letras vencidas, cartas marcadas (Versodestierro, 2007) y la neblina del ayer (Ediciones y Punto, 2014)

Poesía hondureña actual: Armando Maldonado

OFICIO IMPOSIBLE

Mi corazón es el nido que espera a los alcatraces que habitan en las ruinas luminosas de un mundo  que solo ha sido habitado por las fábulas. Amar es un oficio difícil, más cuando se ha nacido tarde  para cumplir la misión para la que has nacido. No hablaremos de los pliegos vacíos que han  depositado mis venas en el puerto en llamas de esta ciudad, que atardece esperando el galeón triste de la noche y sus tripulantes de espectros y fornicación.

Mi corazón, blando como una mano que se niega a matar, solo conoce las notas de la música que sirve para dormir la marea de los ahogados. Amar es un oficio relativamente fácil si has nacido con el pecho inflamado en la penosa asfixia del asma. Ahora todo es tranquilo en el barrio en el que nací.

Mi corazón es una roca que se desmorona en cada latido de la montaña. Amar es un oficio imposible bajo el sol de nuestros días.

BAILANDO SOBRE LA MUERTE

Y allí está, el fantasma de Mao Zedong bailando, vestido de arlequín mientras cambia la bombilla que alumbra la puerta de la casa donde nació. Una mujer vestida de rojo le entrega un libro, Mao Zedong no para su baile frenético. Un camino de piedras coloradas le llama, Mao Zedong baila, trina una flauta en llamas invitando a los vagabundos a lavar sus harapos en las aguas de su río. El fantasma de Mao Zedong es delgado y viste una chaqueta gris, después de eso no tiene datos relevantes más que un par de monedas con rostros de gente igual de muerta que él en sus bolsillos y campanas que anuncian la formación de tropas en todas las plazas del mundo libre. El fantasma de Mao Zedong baila y sus zapatillas blandas han tomado el fuego de un arcabuz ronco, tenor que desgarra silencios en su garganta. Se ha extraviado su boina gris, las bancas de la plaza no dan referencia. Y allí está, el fantasma de Mao Zedong, bailando sobre la muerte, solo bailando.

DAMICLES ERRANTE

El que ha dejado su casa para hacer suyo algún pastizal seco en otra parte ha creído en la profecía de las estufas apagadas. El que en su huida no ha dejado nada más que un cuadro de la Virgen colgado en pared y un par de calcetines en los tendederos que no llegaron a secarse antes del alba. El que contra todo pronóstico salió de su hogar como un ladrón, tomando niños y zapatos al azar. El que aun sabiendo que imaginando el olor de otros campos no encontrará el jardín para el descanso. Ese que huye de lo suyo y abandona los sueños forjados en el vientre de las pesadillas. Ese que cruza ciudades, desiertos y vías de trenes moribundos, ese que un día huyó de los rezos, huyó del pinar, huyó de la bala incandescente, del sortilegio enmarañado que tejían las bestias. Ese que no tiene más destino que lo incierto. Ese Damocles errante, triste, lloroso y despreciado, al que los temas virginales de las fronteras son una espada sobre su cabeza sostenida por el soplido imaginario y tardío de burócratas y tenderos de monedas.

DILUVIO

Un diluvio ha inundado las gargantas de mi gente. Es la hora en que las bestias de la seda engullen la época, el tiempo es un Chardonay más puro que el Jordán del año 30. Los moradores del pie de la montaña trajeron noticias del aguacero cuando todavía era un charco descalzo que saltaba ríos y comía los frutos de la rivera la mañana de los domingos. Nadie creía por aquellos días que la vorágine sería erguida como un mar de pie, inmóvil, donde los hombres tristes y mujeres huérfanas de caricias chocarían en sus ansias de pan y luz. Los moradores del pie de la montaña advirtieron estos días. Su profecía turbia inundó nuestras voces. Henos aquí,

ahogados.

Armando Maldonado

Nació en Tegucigalpa, Honduras en 1983. Es Poeta, editor y gestor cultural. Fue fundador del Grupo literario Máscara Suelta. Fue miembro del Colectivo de Poetas PaísPoesible y del Taller de Poesía Edilberto Cardona Bulnes. Director de Ediciones MALPASO. Ha dirigido y colaborado en la creación de espacios culturales y literarios por más de 15 años.

Ha publicado: Caligrafía de la sed en 2021, Ciudad que no canta en 2021, Misa de los suicidas en 2019, Coloquio de la tempestad en 2019, Un poema que hable del mar en 2016 y Así tu cuerpo en 2013.

Dos poemas de José Miguel Lecumberri

por José Miguel Lecumberri


YAOTZIN, EL DE LA PIEL DE JAGUAR

Triante y desgloso la carabina
El primate ejerzo con la verdad a cuestas
Y de tumbo en rabo la colina cribo 
El trasto soy bajo el chorro latifundio
Presto ojo a la colmena cenicienta
A la crin que vuela como siderales flamazos
De una Estrella vahídos
Rafago la tumba que me acecha 
Como una madre puma a sus cachorros 
En el centrelo de la Tierra acurrucados 
Al calor de una nostalgia inocua
Desconocida y yerma fulgo 
Me mueco de mis estrechuras me silbo 
Fúnebremente 
Y camino osco airado por aceras craquel 
Donde ningún dios se ha quebrado la pélvica 
Manía de la dionisiaca servilitud 
El Osado cráneo que fino 
Con plomo al diente 
Y relámpago olímpico
Ya caigo en cuenta cuán ruin
Cuánto esperpento me marchitó la floresta
Ahora que oigo al quetzal florear los hielos
Floriponda existencia entre pluma y canto
Entre flor y sangre.

YOHUALLI EHECATL NAHUALLI TOTECUHYO

Goteaba un verso árboles postrados al otoño 
Un recuerdo cuya ventana da a la tristeza
Miradas retirándose como niebla entre los árboles
Cuerpo esculpido por la noche
Adquiere la forma del olvido
Hay un silencio enredado al humo de mi cigarrillo
Hay cenizas cayendo de mis palabras
Aún calientes
Aquí está la ausencia mostrándonos su victoriosa carne 
Su guirnalda de sombras
Aquí estamos con un laberinto de hojas en el alma
Con una voz que el polvo oscurece
Aquí estamos ante el súbito descubrimiento 
que el dolor deja caer como un puño de piedras preciosas
En el fango
Goteaba un beso los frutos de un paraíso prohibido 
Cada uno deja su nuevo rostro en las antiguas piedras de la mentira
En el artificio feliz que arrastra tu nombre por aquello que ignoro
Por tus famélicos dioses que hoy deliberan en silencio
En catacumbas que contienen los secretos de la resurrección 
En la ciudad se van extinguiendo las luces
Mientras me esperas en la cama tibia
Y el sol destroza sus rayos 
Para construirte una caja de cristal.

Yohualli Ehecatl Nahualli Totecuhyo: Se trata de una expresión encontrada en el Códice Florentino. Difrasismos de la paremiología nahuatl que significan: ”viento de la noche”, en tanto inexorable, intangible.


José Miguel Lecumberri (Navarra, 1981) poeta, aforista, filósofo y músico. Ha escrito varios libros entre los que destacan los poemarios: El jardín de las nueces (Editorial Praxis), Moncloe Pisicis (Versodestierro) y Amaia (Barbas Poéticas), el libro de ensayos: El matemático negro (Mezcalero Brothers) y la recientemente publicada colección de aforismos: La cuna de Judas (Cisnegro). También ha publicado sus textos y traducciones en las revistas digitales Zenda, La Otra y Barbas Poéticas.  Como músico participa en el ensamble sueco-mexicano de noise avant-garde Dark Ages MirrorMan que cuenta con un EP Tezcatlipoca y actualmente está por publicar su primer LP.

Estos poemas forman parte del libro ”En las venas de la noche”, de próxima aparición por la editorial Buenos Aires Poetry.

Poesía fronteriza: Masiel M. Corona Santos

                                                         Gestión por María Macaya

LA ESTRELLA COYOTE

Un millón de ventanas se abren
escalamos la culebra
su cúspide llega al centro
el cordón de cada llave
       engancha una campana;
            en su vientre
                 nos hundimos.
Dividiéndose las puertas
            el viaje:
nuestros dedos esparcidos por el suelo
     tocan el agua sobre un cachorro lienzo.
     Lenguas sagaces
     cortan el cabello de las hienas
     birretes imprimen anillos; en los brazos
            lunares.
La mirada somete al cauce sin orillas
en ojos cerrados
      la luz no resplandece.



LA SACERDOTISA

Entre el corazón y los ojos
estamos
     dentro del cuello
        luna
             agua
                 viento invertido.

El día se agita
la oscuridad su destino cede
desnudos
      enraizamos las corrientes
            barajamos las preguntas.



LUNA DE FUEGO

Su garganta serpentea voces
exhuma a los muertos
     divide.
Su lengua
      como serpiente
desciende por el ombligo
      golpea la tierra
se vuelve raíz.
Sus ojos invocan el fuego.
Ella dibuja círculos en las hojas
un remolino devora cuerpos
damos vueltas en él
soltamos nuestros miedos
       estamos dentro.
En la boca hay hormigas
atraviesan nuestros labios
sentimos su poder.
Cuando nos escupen debajo
nos cortan las alas
nos volvemos bestias.




El PARAJE

Entre la lengua y las manos
gira la rueda
       donde se unen
                  las palabras
tejidas con aire
            voces
       parpadean sin hundirse.

Habitar el lado secreto
     domina a la serpiente
                detiene los ríos
         altera el curso de la luna.

Seres de fuerza
           cambian el tiempo
      guían
             los sueños
en la tierra del fuego
             y la memoria.
*Ilustración por Sergio Sánchez Santamaría

Masiel M. Corona Santos M.A. en Literatura Hispánica, Lingüística y Civilización (California State University of San Bernardio). Se certificó en la enseñanza del idioma inglés (California State University of Fullerton). Lic. en Literatura Hispánica y Cultura, Especialidad en Estudios Chicanos/ Latinos (University of California Irvine). Es autora del poemario Cantos Revolucionarios (Editorial Letras Huastecas, Nuevo León, México) y fundadora, editora de Revista Raíces.
Colabora como editora de Revista Quimera (Costa Rica). Ha publicado en diferentes espacios impresos y digitales como Literary Journal Voices (CSUSB 2019, 2020), Punto de Partida, UNAM, Periódico Poético, UNAM (México), Nueva York Poetry Review, El Beisman (Chicago), La Ninfa Eco (Reino Unido), Pruka (Venezuela), Alma América (España), Somosenescrito (California), entre otros. Sus poemas también aparecen en varias antologías.

Poesía costarricense actual: Armando Calvo

La casa del Generalísimo



«Os juro por lo que fui
Que me iría de aquí
Pero los muertos están en cautiverio
Y no nos dejan salir del cementerio.»

Joan Manuel Serrat – Pueblo blanco


Para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.

Miguel De Unamuno- Oración del ateo

La grisácea amenaza, crece a paso de sol y luna

Se extiende cual maléfica enredadera que de un muro se apodera y lo vuelve todo hiedra retoñando espantos.

Las raíces extendiéndose aprisionan pequeñas manos que pasan cuentas de rosario

Que en temblores puede apenas una voz terminar un dios te salve.

Un padre nuestro ¿ qué estás dónde?

Padre, Al cual se le implora que retoñen piernas de dónde hay muñones.

Al cual se le ruegan alas puesto que solo hay vacío de paso y libertad.

En Torrelodones o en el Pardo, se extiende cual maléfica marea la avaricia del hombre, de nuestros viejos se apoderan y los vuelven a todos mármol.

El óxido se hace uno con la carne y lo desgastado de las llantas de una silla de ruedas.

La televisión les da una voz que habla sin calor ni cena

Mientras se coleccionan úlceras de sofá a como fue una vez estampas y coloridos pajarillos en una subasta furtiva.

Las últimas voces de la guerra, se ahogan en flema , en tos percuten un reclamo al espacio que dejó la nada.

Y ese eco no lo contesta nadie…

Solo una abeja pútrida les sobrevuela, dando a traición un aguijón ardiente o cápsulas de sueño
e hiel.

Con su boca seca de yute ajado dan un beso y una bendición, una mano con Parkinson nos persigna y nos retoña una flor de muerto…

Que se enraíza en este poema y en esta casa

Donde la vida por los ventanucos se precipita

Es esta casa, en la cual solo permanece viva la muerte.

Y mañana, ¿es navidad?

No quiero a hablar de los huecos de las calles, sino de sus vacíos.

Los que pasan por las aceras con pesos de cartón las espaldas, con ojo muerto, manos callosas que no encuentran la proximidad de otra palma.

No quiero hablar de los pilares ni de lo que sostienen, sino de las espaldas rotas que se abren contra la tela y el alquitrán del suelo.

Los espectros de trapos manchados y alambrina en el rostro a los que nadie les ha contado que en ellos cabria un dios.

Mañana es Navidad para los que pueden recibir a un niño de cerámica, cuando en el centro de una mujer sin hogar duerme el Emmanuel.

A como habita en todos, por en el hoy mas en él que en cualquiera de nosotros.

Porque mañana es navidad y su madre aún no encuentra una posada dónde nazca el niño.

Los portales siempre me han aterrado, el cobijo del niño Dios de cerámica pudo ser el de un niño de carne que duerme hoy en alguna caja.

Niña de papel y tiza (Susanita)

Susanita intenta despertar a su madre para que la lleve a la escuela.

En sacudidas balbucea un regaño con voz de ginebra y tabaco, un «no» innecesariamente largo. Tres kilómetros de sol y acera

Una lonchera percudida de princesas

Y un moño echo con una la liga que le quitó al cilantro

¿Pequeñita cuando te pariste?

¿Quién te peina el cabello?

¿Quién te saca las liendres?

Niña de papel y tiza, entre risas sale al recreo

Se arrecuesta a un poste poniendo sus manos en la cara.

Acumulando números para que sus amigas se vayan a esconder.

«98,99,100 no se vale perrito guardián»

De sus amigas escondidas muchas no aparecieron

Y a veces ella se recuerda buscándolas en el pabellón.

Ahora sale del colegio, décimo año

Le recoge todos los días en la salida un auto

Alguien que es menos que hombre y no es su padre la aguarda

Una sweater colombiana

Un cabello largo olor a reciente keratina

¿Pequeña cuando te tomaron?

¿Qué Judas te vendió por 30 monedas?

¿Qué manos pasan hoy por tus rodillas?

Mujer de labial y falda, entre taconazos sale a las luces.

Se arrecuesta en un poste sin poner las manos en la cara.

Calculando números para terminar su turno.

Nadie sabe qué pasó con Susanita

Pero todos saben dónde encontrar a Susy.

Nimrod

Los multimillonarios han hecho una escalera de cadáveres hasta llegar al espacio, y el dinero compra el derecho a una torre de Babel.

Armando Calvo (1996) Hatillo, San José, Costa Rica. Estudiante de psicología, poeta emergente introducido al mundo de las letras por accidente y tradición familiar de escritores y poetas. Concentra su obra en temáticas de desamor, existencialismo, mística, su crianza en un barrio marginal y critica social; Es subdirector del «Escenario Poético Viento De Cristal» y miembro de la editorial «Astillero«. Trabaja actualmente en su primer poemario «Muy viejo para morir joven» el cual aún no tiene fecha definida.

Dos poemas traducidos al español de Moly Siddiqua

                                                                                                                                                                    Poemas recopilados del libro Buno Andhar
Tú eres Menta

¿Qué dices susurrando? De pie en fila, de una manera extraña 
La cabeza se balancea de aquí para allá
Haciendo que las hojas se caigan 

Tu llamada encantadora 
Los pájaros emigran en multitud creando su propio hogar  como si fuera una  tranquila morada .

Tus amigos son diferentes en color y en origen, pero hacen amistad contigo y se ríen dulcemente 
Tú te quedas a su lado siendo una sombra infinita.

El camino en tu bosque sacia la sed de un viajero, los pájaros emigrantes se alejan y vuelven a sus cabañas otra vez.

Brote de menta, ¿qué dices susurrando? 
¿Entiendes a los invitados? ¿Cantas la canción de esperanza? ¿Cantas cuando lo necesita?

Menta, ¿por qué eres tan bueno? 
Que con libertad, bajo tu sombra, cuidas a cientos de ellos y limpias tus lágrimas en silencio. Adiós
Mujer torturada
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Eres torturada
A veces por tus propios padres,
A veces por tu esposo y su familia.
A veces en lugares comunes. 
En campo abierto, 
en espacios cerrados, 
en la oficina, en el patio.
A veces en tus propios círculos de confianza.

Eres torturada por tus habilidades,
Eres torturada por tu belleza,
Eres torturada por las inseguridades de los demás.
Estás torturada por la represión de por vida.

Tuviste que compartir tu cama, 
tu casa con otra mujer.
Alguna otra mujer tenía más derechos que tú
en tu propia casa.
Te echaron de tu casa
por tu codicioso marido.
También fuiste víctima en tu trabajo.
Te rapó la cabeza sin motivo alguno. 

Un hombre bárbaro te arrojó ácido a la cara.
Viviendo con la vulgaridad del hombre, 
te hizo sentir tan impotente.
Siglos de sociedad de corazón hueco, 
te pidió que te quedaras callada. 
Que terriblemente insegura eres
en tu propia casa.
Tus suegros están encantados, aún después de que te quemara. 

Te enfrentas a obstáculos en todo, escuchas a los detractores poniéndote límites.
¡Creces con inseguridad desde que naciste! 
¿Es pecado nacer siendo niña?
¿O es solo nuestra inferioridad e incompetencia?

¿Cuándo seremos humanos primero?
¿Cuándo amaremos con respeto?
¿Cuándo aprenderemos a caminar hombro a hombro?
¿Cuándo podremos refugiarnos en la fé de los demás?
¿Cuándo volveremos a sonreír?
                                                                                                                                                                                    (Traductora al español Lipy Peris)