[La grieta en el cristal] y otros poemas

por Iván Vázquez


[Amilamia]

los arqueólogos están
en un grave error.

Ni las siete maravillas del mundo
		antiguo y moderno

tienen tanto encanto
como el que exploro

		bajo	
		tu 
                falda.

 [Pan]

El día que hicimos el amor, el dios Pan
volvió a la Tierra…
Diane Di Prima

Y con justa razón decían 
que estabas deliciosa

En mi boca suave es el sabor de tu pan
y vertiginosa corre la levadura 
de tus piernas en mi nariz

Yo no soy culpable de tener
harina en las manos

pero sí 
de tener la barriga vacía
y el corazón contento.

[La grieta en el cristal]

Iba volando el mundo
con las mordidas en los pies…
León Chávez Teixeiro

Mi hija viene del colegio.
Su pelo por el aire.
Desde la ventana
sin corazón la aguardo.

Un largo viaje, le digo,
Se detiene,
mira el humo en mis ojos.
Hurga el espejo roto de mi sangre.

Mi hija, agazapada, 
busca en mí al padre
que no existe.

 [Alta traición]

Bien hiciste, Amilamia,
en convertir tus curvas en un imperio,
pero ten cuidado.

Cuántos osados guerreros
darían su vida
no por defenderlas,
sino por enterrar
su enhiesta espada
en tu reino.

[Poema espejo]

Dios es dos
y el día 
de lirio.

		Dos son Dios
		y su noche 
		delirio.

[Cábala]

Piensan los cabalistas 
que la esencia infinita 
del nombre de Dios
     deambula
por los espacios en 
	blanco
de nuestra escritura. 

Si el adagio es una verdad irrefutable   
	abro con impaciencia 
este verso 
		lo parto 
        para que entre		
			de lleno
	la implacable potencia 
de esas letras

pero a fuerza de empuñar 
la palabra
caen pedazos de mí
sobre el papel

y por fin comprendo 
lo que los cabalistas 
dicen del
entusiasmo
que no es más que traer
un Dios 
dentro de 
sí.

Y 
se cierra
el poema.

Iván Vázquez (Puebla, México, 1985). Poeta y ensayista. Ha publicado parte de su trabajo en diarios y revistas como La Otra, Círculo de Poesía, Crítica, El Comentario Semanal de Colima, Contexto UDLAP, Buenos Aires Poetry, Leviatán, La Ubre Amarga, América sin nombre, entre otros. Fue publicado en la antología de poetas jóvenes De cinco a siete, colección Alejandro Meneses (BUAP, 2010). Asimismo, ha sido incluido en Mexpoet. Muestra de poesía mexicana contemporánea (Ediciones Altazor, Perú, 2019), selección a cargo del poeta Víctor Coral. En 2020, la editorial Buenos Aires Poetry publicó su primer poemario: Cenizas mi deseo.

Poesía costarricense actual: Dayliana Carranza Méndez

Brotes de amapola

Siento los pies suspendidos 
            en el agua
las gotas van marchando
una a una
hacia mi vientre 
el temblor ha 
                         s u c u m b i d o
la tierra fértil 
que revisten mis caderas 
conozco de memoria dactilar
el mapa infinito
                             de mi cuerpo
comienza el cosquilleo 
los muslos se tensan
mis dedos exploran 
sin cansancio
los pliegues que adornan 
            el relieve
tumbada en el cálido campo
los capullos de amapola 
silvestre
                  r e v i e n t a n.

Soltarse de la piel

El soplido de mi espíritu ha creado
un monstruo 

subyace en la piel
como escarmiento a la conducta 
inapropiada de las ideas

se escapa, corretea entre los umbrales 
del sueño
deja caer mis párpados en las 
profundidades del inconsciente 

me traiciona
                me encuentra 
                                   me…

confronta

ha dejado mi cuerpo 
(lo arropa la certidumbre)
para eclipsarse en mis pupilas.

Distorsión acromática 

Una sola palabra con tinta
basta para pintar un agujero 
sobre lienzo

asomo la cabeza 
hasta perderse en el detalle 
de la mácula

dibujo una ventana persistente
pero el pincel traza al viento 
y la cierra de golpe

la explosión de pintura comienza 
a estirar los  v e r s o s  
hacia la salida terrenal

(aspiro 
               letras 
                           acromáticas)

en retroceso a la primera pincelada
me paralizo ante el lienzo 
en blanco.

Alter ego

Tu halo es atraído al suelo
por las fuerzas contrarias
de la soledad

escarbas hacia
las profundidades
para tomar a la soberbia
encadenada

sacas a pasearla
para que el otro
la contemple
la seduzca
la desafíe

el peso de las cadenas
despiertan
la mitología narrada
de los astros olvidados

ahora
Júpiter está celoso
del tamaño
de tu ego.

Diluvio      
           

                                                                              Desde la soledad
                                                                   amotinamos tormentas
                                                                            Arabella Salaverry
.

Sorbos de lágrimas,
borrascas de enojo
llaman a su arribo;

este cuervo se alimenta 
de migajas que caen 
en mi paladar.

En el albor se alza en vuelo,

no regresa 
hasta el siguiente diluvio.


Dayliana Carranza Méndez nace en Costa Rica el 6 de septiembre de 1996. Reside en el cantón de Grecia, Alajuela desde su nacimiento. Finaliza sus estudios en el Bachillerato en la Enseñanza del Castellano y la Literatura en la Universidad de Costa Rica y actualmente cursa estudios en el Bachillerato y Licenciatura en Geología de la misma universidad. Es miembro de la Unión hispanomundial de Escritores en Costa Rica. Ha participado en recitales nacionales e internacionales. Ha sido seleccionada en la antología “Los gritos de Medea: violencia de género en la poesía feminista costarricense” y en la antología de poesía hispanoamericana “Voces en el aire”. Además, ha sido publicada en el tomo 3 vol. 1 de la Revista Virtual Quimera (Costa Rica), en la Revista Kametsa (Perú) y en la Revista Liberoamérica (España).

Poesía mexicana actual: Andrea Rivas

por Andrea Rivas


Sin nombre

Como cualquiera, busco un lugar en el mundo.
No el lugar señalado, el de los otros
el dispuesto desde siempre para alguien como yo
sino uno nuevo que inaugure una tradición propia.

En principio hurgo en las calles
como ciega toco las paredes, los árboles, los perros
camino las grandes avenidas, los callejones
evito todo aquello a lo que no quisiera parecerme
huelo los perfumes, la mierda en los basureros
miro a las ratas, las palomas cagando la catedral
las flores que se abren, el sinfín de estanterías.
Subo a un transporte ¿a dónde? Qué importa a dónde
a algún lugar que me diga tú eres

—Degli Uffizi abre sus puertas a mis ojos
Venus, Medusa, las alas rotas de Leonardo
nadie tiene un trozo de barro, tintura o metal
que pueda dirigirme.

Una mujer de grandes ojos de tierra pasa
y pasan los niños, los ancianos, nadie
hace eco en mi memoria ni me recuerda al futuro que me urge
sube otra mujer a una vespa, enciende un cigarro
su vestido cae prolongación del mundo
habita al mundo con su boca torcida
crean al mundo los ojos sombreados
el negro cabello definitivo y mi mirada la sigue
mientras da vuelta en un rugido de motor
que reverbera en las piedras y reverbera en mi memoria
y viaja en el tiempo para hacerse oír por los antiguos
y para hacerse oír hoy en el dejo de mis manos.

¿Habrá alguien en quien reverberen mis pasos?
Torpes, lentos pasos cayendo sin rumbo
¿o mis palabras? Me dije sublime cuando era joven
hoy recuerdo el extravío en conciertos de rock
deseando ser otra, una bestia de luces

enfrascada en la gran tragedia de mis versos
should I speak? quizá ladrando tengan sentido
los adjetivos que entonces…

Viví disfraces de sirena, de todopoderosa diosa ingobernable
asumí la postura de quien tiene, quien ha ganado
pero en la intimidad de las horas que nadie ve
he sido solo una maqueta de lo imposible.

Como cualquiera, busco un lugar en el mundo.
Reviso, reparo, renuncio a las palabras. Conduzco
el incendio controlado de lo que no debería ser
—pero he sido, soy y seguiré siendo, ¿para qué la lucha?
¿Ahí es? Una gran marcha insiste en mi libertad
y la sigo y compro los ideales al dos por uno y sufro
verdaderamente sufro por los derechos de todos los que no son yo
me convierto en otra, reevalúo el asco, el insensato sabor
de seguir buscando cuando ahí, donde todos despiertan
hay escasez de puños que sepan sufrir como sé hacerlo.

Pero no sé luchar. Hay en mi mente un vacío inexplicable
un desorden infinito de imágenes deshechas:
un árbol hecho de pájaros que al levantar el vuelo

dejan desnudo al paisaje.
La libertad es un árbol que se deshace en alas.
Un rostro tallado en piedra abriendo su vasta y fría boca
para recibir todos los pecados del mundo.
El pecho que me recibió una noche
la quemadura en el pecho, el colmillo en el pecho
el pecho que me traga y me abrasa
hasta arrancarme el nombre.
Sin mi nombre no soy nada, ¿a dónde puedo ir
ahora que no tengo nombre? Un boleto
gracias, ¿nombre?
Ahí, ferviente, en la etapa primera, en el llanto original
espero que alguien decida quién seré. De nuevo.


TRAICIÓN A GINSBERG
1 Pie de página a Holly Gollightly

Para Holly (y todas las demás, reales o imaginarias):
que también tú encuentres un lugar
al que puedas llamar tuyo

Flanqueado de macetas con flores y enmarcado por limpios visillos de encaje, le
encontré sentado en la ventana de una habitación de aspecto caldeado: me pregunté
cuál era su nombre, porque seguro ahora ya lo tenía, seguro que había llegado a un
sitio que podía considerar como su hogar. Y, sea lo que sea, tanto si se trata de una
choza africana como de cualquier otra cosa, confío en que también Holly lo haya
encontrado
Truman Capote
Desayuno en Tiffany’s

Holly! Holly! Holly! Holly! Holly! Holly! Holly! Holly! Holly! Holly! Holly! Holly! Holly!
Holly! Holly!
El mundo es Holly! El alma es Holly! La piel es Holly! El aire es Holly! Lengua y
vulva y mano y culo Holly!
Todo eres Holly! Todos tuyos Holly! Todo es tuyo Holly! Día tras día eres eterna!
Cada mujer es un ángel!
Tus nalgas Holly como un serafín! Demente Holly! Y tú mi alma Holly!
Las palabras Holly, el poema Holly, Holly la voz, quien me oye Holly, el éxtasis
es Holly!
Holly Olga, Holly Bovary, Holly Varela, Holly Anna Holly Virginia, Holly Alejandra,
Holly Andrea, Holly Golightly: Holly las desconocidas hartas y sufrientes
mendigas, Holly (también) las insoportables musas humanas.
Holly: mi padre en el cementerio! Holly la vulva de las monjas del claustro!
Holly el rugir del arpa! Holly el apocalipsis! Las bandas de rock marihuana
hípsters & paz & mierda & bam!
Holly la soledad del cielo y el pavimento! Holly las cafeterías reventando! Holly
los ríos misteriosos de lágrimas bajo las calles!
Holly la Madre Solitaria! Holly el inmenso rebaño burgués! Holly las cabras locas
en rebelión! Quien urde en la casa ES la casa!
Holly los bares Holly hoteles Holly moteles Holly las salas Holly los cuartos Holly
las calles Holly estaciones!
Holly el tiempo en la eterna Holly la eterna en el tiempo Holly la hora Holly el
espacio el cuarto universo!
Holly el océano Holly el desierto Holly los rieles Holly se mueve Holly envisiona
Holly alucina Holly milagro Holly tus ojos Holly el abismo!

Holly infinita! piedad! misericordia! fe! Holly! somos! cuerpos! sufriendo!
magnánimos!
Holly la paranormal luminosa aguda bondad de tu alma!

México, 2019


Andrea Rivas (1991). Poeta, traductora y profesora. Maestra en Literatura Hispanoamericana. Es autora del libro Pertenecerme entera (Círculo de Poesía Ediciones, 2020). Recibió el Premio Punto de Partida de la UNAM (2017), así mismo fue reconocida con el Boao International Poetry Award (2019) y fue nombrada Silver Poet por la Asociación de Escritores de Beijing (2018). En 2019 fue becaria PECDA y en 2018 fue becaria INTERFAZ-ISSSTE. Su poesía ha sido traducida al chino, árabe, italiano e inglés.

Tres poemas de Andrea Ruíz Limon

Nos haremos viejos.

Me echaré a chillar el día que el silencio no encuentre su final,

Entenderé que no habrá nadie buscando mi mano,

Enloqueceré al no poder quitar ese olor a ti de mis sábanas y de esa playera usada después del amor. Estaré solo, solo, guardando luto.

Me echaré a chillar de noche a las doce cuando nadie me espere ni me desee,

Pensaré en tu piel tersa y húmeda deslizando por mi espalda,

Pensaré en el sudor producido por la fricción de nuestros cuerpos,

Pensaré en los secretos gritados, 

Pensaré que no habrá nadie mejor que tú,

Me arrepentiré por lo hecho y me haré viejo.

Nos haremos viejos, y vamos a chillar por los días vividos,

Por la histeria de las tardes al volante,

Nos haremos viejos, -¡Sí!-, y luego nos pondremos a chillar por todo.

Nos diremos la verdad, nos prometeremos nuevamente la luna,

Me dirás que me amas, te irás lejos,

Nos iremos lejos.

Pondremos todo en un frasquito, le daremos nombre, le pondremos fin.

Nos haremos viejos y nos cansaremos,

Nos dolerán los huesos.

Nos haremos viejos y el tiempo nos hará perder fe.

Nos haremos viejos y yo igual te amaré.

5 de Septiembre del 2020, 3:34 am.

Jardín de la esperanza

Cuando pienso en la muerte y en el tiempo que nos resta,

Cuando pienso en ti al despertar,

Imagino al ser humano frente a su muerte

Negando lo que fue su propia vida,

¿Se nos apagará algo?,

Se nos nubla el cielo,

Nos llueve el ojo izquierdo,

Estamos en presencia de un alguien que ya no está,

Nosotro los vivos nos lamentamos,

 Nos encogemos de brazos,

Nos persigues y nos alcanzas,

Te llevas todo, dejas nada

Una brisa de tristezas,

Un momento de paz,

Duermes y  nos abandonas

Tal cual luciérnaga,

Entonces sólo te vas.

6 de Junio del 2020

ANOCHE NO D O R M I  (contigo).
  
Anoche no dormí,
Anoche la cama tenía tentáculos que movían el colchón

y no dejaban descansar,

Anoche no dormí,
Anoche llore como lluvia en el desierto

Deseando ser una de esas flores que hibernan

Bajo su superficie para florecer captando colores.

Cuando fingía dormir,

Te vi a ti y la vi a ella,

Ibas en el auto por la carretera

Intercambiando ideas,

Escuchando el disco de tu grupo favorito

(me dolió el estómago),

Creo enferme
Tengo asco
Tengo fiebre, calor
Tengo sed de ti


Tengo bolsas en los ojos,

Cansancio de ti y del insomnio,

Tengo cansancio de la tristeza,

(Me dejas dormir esta noche contigo).

Ojalá te dé amor
Abrazando tus ansiedades por el mañana

Besando tu miedo a la soledad justo al despertar,
Ojalá aprecie tus ojos color miel,

Tus mejillas casi moradas y cada uno de tus tatuajes,

Dile que los bese por mí,

También dile que te gusta tomar siestas a las 6:00,

El café amargo y la cerveza oscura.

Anoche no dormí,

tuve miedo,

pero al despertar,

mi corazón bombeaba,

estaba vivo.

Bendita noche.

Agosto.2018


Andrea Ruíz Limon, nació en Mexicali la ciudad del sol un 23 de noviembre del 95. Su madre Gabriela fue la encargada de inculcar le la danza a muy temprana edad siendo éste su primer acercamiento con las artes.

Egresada de la UABC como Ingeniero Aeroespacial, actualmente desempeña su profesión, pero el sueño de escribir parecía algo que sólo estaría en sus cuadernos, la danza por su parte va y viene, pero fue entonces que empezaría a escribir buscando saciar su necesidad como creativa, su mejor amiga Jazmin la alentaría a crear una cuenta de Instagram un 11 de Febrero con el nombre de¨Y si un día peleamos (@_ysiundiapeleamos)¨, Andrea no sabe escribir es algo que siempre dice, ella escribe las cosas como quisiera fueran leídas por ella misma, habla de lo desafortunado que puede ser el amor, inventa historias con lo que ve, escucha y lee, es una aficionada con deseos de aprender y compartir, cuenta con una trayectoria muy corta participó en su primer festival hace apenas unas semanas en revista cardenal “Soñeis con un poeta” y estudia poesía en un taller impartido por estos mismo, también cuenta con la publicación del artículo “Más que un movimiento una liberación de emociones” para la pagina Es chida la Vida y una publicación en la cuenta de instagram +Poesia @mas.poesia con el poema “La Rebelión de la granja”. De Mexicali para el mundo, Andrea la Ingeniero que baila, pinta y en ocasiones escribe, Andrea la creativa

Tres poemas de Héctor Rojo

Anfibio Odisea (Sueños en Bruto)
       III
 No me estorba el ruido, qué crees.  
 Hincado en donde estoy, donde se acendra
 preguntar los caminantes. Juego al   
 juego de decirme historias sin culminación.  
 Mujeres preferentemente desmadriadas. Niños  
 vueltos. Hombres iluminados contra los berreaderos.   
 El ruido hace su parte encima. Ahora   
 imaginemos increíbles pases, aunque del sol  
 va a despegar también y va a perder otras reliquias.   
  
 Nunca hilaremos como corresponde a nuestra envergadura.
 La cabeza nos cae en racimos y sin mirar senderos
 en donde pieles enfriaron nuestra primera afirmación.  
 Nuestra primera afirmación fue soy. Alcanzaremos
 cada segundo un nuevo plan? Atacarán los enemigos? Pero nos  
 mantendremos por cuestiones sin fin. Derrotaremos a la vida.   
 La haremos caer aunque roguemos su mesura. La cueva   
 donde nadie ha sido humano hasta hoy. Cosas tratarán de matarme.    
 No carecemos de ojos que los juzguen. Ni de manos que los separen.   
 En verdad, en verdad, se trata de una especie digna de durar lo que ha durado.  
 Oímos música mientras pasamos por aquí y decimos
 que el universo nos habla.
 Pero le hablamos a la primavera para que no se venga abajo.  
 A la estrella de arcángel para que no duerma jamás. Al latido y al aire  
 del latido que marca su período y lo macula. No mentiré que no  
 diviérteme la música. Qué crees! Pero escuchar más lejos
 en donde empezamos:  
 el ruido deja espacio a su hermano el silencio, y juegan.  
 
        IV
 Asesinamos al mundo superior.     
 Sin reconocimientos.   
 Lo mantuvimos en la mira por años. Y ahora se dice    
 que el amor tuvo otro origen, dentro del huevo de dios    
 2
 o dentro de la entraña del famoso mar.    
 Si una cosa nos distingue aparte del placer     
 por la sangre, es la manera de agravar las situaciones.
 Como ocurre en una vacación, por ejemplo, 
 que algo servía igual que masticar     
 o pulso. Y hoy le aplaudimos como a pájaros diciendo mártir,  
 ostra, tumba. Y ahora se dice     
 que el amor tuvo algo que ver en eso. Sin duda  
 se merece un aplauso el creador de la mentira.  
 En su primera matemática nos inversamos por completo,  
 igual que una manada de focas esparcidas en el frío.     
     
 Nos tocara observar la tierra ardiendo y fuésemos
 la envidia de nuestros antepasados. La muerte  
 es lo de menos.  
 Pero jamás nos reflejamos en esa agua, 
 porque ahí el corazón se hunde y puede ahogarse
 o regresar blanco e inservible. No es mentira.    
 En el complot contra este mundo, dejar un niño o 
 un color o un prisma de imaginación debimos.
 Por aquello del porvenir del hombre. Pero buscamos 
 gloria con crueldad y conseguimos madurez,  
 hermanos… Luzca una joya de carbón la sien del hijo.


        VII
 Había luz al principio? 
 O entraban los susurros sin ver nada. 
 Así como el sentido de mirar puestas magníficas 
 en los rincones  
 de la elemental caja. Pregunta algo feroz  
 de esas distancias: 
 Sobre el calor minúsculo, qué hay? 
 Sobre los átomos vibrando en ese sueño 
 auténtico. Qué hay? 
 Sonaba la caja como un tambor hueco o permanecía 
 dormida en son de no existir?
 Vaya Cristo a saber de tan remoto pasado. Él mismo,  
 se calcula, fue polvo de estrellas a mil, dos mil o dos 
 millones de km/s. Hijo de la explosión como la cruz  
 en donde muere. 
 Estamos justos? Estamos lejos de pertenecernos. Tú en vista 
 de informar, y yo en segundos antes de cada vindicación.  
 Aletargado encontrará al planeta. Tan solitario  
 y azul.  
 Fue tanto como dicen, hasta lo incomprensible? 
 Cuesta mirarnos y pensar fragmentos, si 
 tanta vida somos. Si tan hijos de la predilección. 
 Por qué inventar un corazón repleto y que vaga 
 nieve abajo junto a pingüinos humorísticos. 
 Por qué dejarnos ver la luz y no el calor 
 o la intención de adormecer el cráneo. 
 Hechos para cuidar nuestras sorpresas. 
 Viste sentido? Acabaremos con la lluvia cuando 
 empiece a congelarse el firmamento. El sol  
 va a girar más mientras se acerque.  
 Y aún jugaremos con la entrada de los coros
 de la naturaleza, aunque han de ir apagándose. 
 Tranquila, que un día 
 salvaremos al final de terminarse. 
  
 El humanismo que infligimos años puede acelerar 
 grandes medidas el planeta. De poco serviría tramar 
 ventajas o alientos al murciélago que nada el aire
 en nuestra dirección. Aceptaremos la piedad  
 del hombre estoico, que toma en dirección y luego embiste. 
 No van a responder cuando el espacio me colme! 
 Vas principalmente tú a dejarme otra vez sin lugar. Y
 de hacer guirnaldas con los huesos ni hablaremos.
 Pues alejarnos por la vía del derrumbe sólo nos deja  
 con la posibilidad de enjambres lúdicos, danzando 
 en el fondo de la oscuridad de nuevo. La lengua disecada  
 en nuestro hogar.  
 Y cuando al fin se enrosquen los futuros  
 por ahí, como quien dice sobre sí mismos, y enuncien con sonorro grito  
 la calamidad de un mar sombrío que renuncia más a estar pegado. 
 Entonces volverán luciérnagas  
 a salpicar la noche de nuestra ventana. Y habrase terminado  
 otro mal sueño:
 —Héctor, lo juro: no dejabas de reír mientras te separaban 
 nervio a nervio con sus dientes. —Ya, divina. Cierra y volvamos
 que mañana. 
 

Héctor Rojo (Ciudad de México, 1985)
Estudió la Licenciatura en Lengua y Literatura en la UAM Iztapalapa y la Maestría en
Literatura Mexicana en la Universidad Veracruzana. Es cofundador de Malabar Editorial y
también se desempeña como publicista. Publicó Cómo me convertí a la fe de las lechuzas (Malabar
Editorial, 2019), un relato fantástico ilustrado por María José Ramírez. Algunos poemas y
ensayos suyos han aparecido en el Periódico de Poesía de la UNAM, Tierra Adentro, Nexos y otras
revistas digitales. Un relato de su autoría forma parte de El Libro Blanco de Bengala (Agencia
Bengala / UANL, 2018). Anfibio Odisea (Nieve de Chamoy, 2020) es su primer libro de poesía.

Dos poemas de Martha Tremblay-Vilão

por Martha Tremblay-Vilão


FRAGMENTOS DE AMOR Y ODIO

Se arrancó de mi nariz un anillo de plata
después de la mordida feroz de un beso
alrededor de mi rostro
explorando la sal de mis poros en redondo
como se vigila golosamente
una presa
 
Se clavó dentro de mi oreja
la longitud y circunferencia
de una lengua
extranjera
bondadosa
familiar
Sentí que pudiera casi
regresar
a casa
 
Quisiste obtener de mi
cada palabra
bella
sucia
cada poema
embalarme de papel pintado de plomo
disfrazado de oro
en cada abrazo
ligero
pesado
sueltas – me vuelo
dejas – me vuelvo
por un segundo que parece
ser siempre
me empujas y me siento
libre
 
El peso de tu cuerpo sobre el mío
dulce calabozo de locuras
saltos y errancias mezclados
con ruidos del bosque
gemidos animales
los tuyos, saliendo de tu boca mientras
aférreme a tu cuello de venas extravertidas
a tus pelos, a tus cejas
volteándome en el espacio vacío de un prado inmenso
sin flores
ni
gusto
 
Fragmentos de piernas, brazos, senos, libros
enraizados
en tierras oscuras, inmaculadas - llamando
la sangre y el temblor
un cielo de nubes enmarañados
llamando la paz
y el tambor
susurros tiernos al oído seguidos de uñas
enganchadas en pieles y miedos
pulsando la carne - más y más fuerte
por
favor
 
Tu piel de seda acariciando la mía, sobre la mía, bajo la mía
bajo la luna y la espera vana de una lluvia de estrellas
fugaces
fugaces como miradas de dulzura
hipnotizadas en torbellinos tortuosos
de fragilidad y hermosura
y el descuido impetuoso de un corazón que se pausa
como cometa en la tierra
fogoso y en llamas
inocente alegre
y en su centro
unas
grietas
 
Un corazón llegando como flecha de luz roja y después azul, cuando fría
un cráter y – una vez fundido en el alma
una cicatriz sorpresa
la palma asfixiando un sueño una ilusión romántica que ya tarda
a confesarse la monstruosidad de querer apretar
tanto y tanto
que se pierde el soplo
amar tanto y tanto
que se quita
el aire
hasta -
odiar
Y una vez que te ahogues te ofrezco mi boca aún en turno
para que nos escupiéremos adentro
como pulpos
mi boca roja, mis dientes, mi cuello, el pavor de cada uno
de mis orificios viscosos
la ofrenda de mi ser entero
como fragmentos trasladados de mí hacia ti, de ti hacia mí
ahora indisociables pecables
fragmentos oceánicos de todos
 
De todos
y de
nadie.

DEVASURA1

Tengo fiebre, fiebre, I am with fever
no puedo impedirlo – tu sonrisa de león
me hace derretir
I become water and as liquid
you swim inside me to meet
the fire

adentro
hay un espacio-hueco una caverna peligrosa
donde estatuas de oro y demonios
cohabitan
Deva y Asura – God and demon
Will you meet me there? I ask

Sepa que te conozco, I know you
Sé que eres apenas un espejismo en el desierto
A mirage – and when I look at you, I melt
Again, and again, fatally
I can’t help it, your Lion’s smile
your butterfly eyes
flapping wings of shameless skies
playing the game
double-faced Deva and Asura
– Dios y Demonio
there is this space, dangerous cave of golden statues, darkness
risk, lust, and (un)voluntary pain

Me encontrarás allá? me preguntas

We were meant to meet
Destinados a encontrarnos en un abrazo, un abrazo
solo quería un abrazo, un momento de ternura, antes que todo sea destruido, antes que el mundo se acabe
haven’t you heard? the world is ending, it can end any time soon

Keep me close to your heart, embrace me before everything changes, shifts,  dies, ya escuchaste, el mundo se esta acabando, lo siento descomponerse sobre mi piel con el calor del sol and the fever gets higher and higher. You are a mirage.

You will appear in a dream, para después desaparecer. Ya sé.

Miro el mundo como se toma en la mano una ruleta rusa. ¿La suerte será aquella de los sobrevivientes o de los muertos? me preguntas

Life is governed by unpredictable fate. Tell me when is it gonna end, who is responsible for the bullet being injected directly into the brain, en el hueco que forman los ojos ciegos, en la tomada de riesgo de la consciencia, podrida, I say. Rotten consciousness.

Las nubes tienen hoy forma extraña, como filamentos de alas angélicas con cuernos de demonio, cuando cierro los ojos, el cielo se imprime en mi.

The clouds today hold both the form of angels and demons. When I close my eyes, the sky creates an imprint. Inside me.

Inner war, you-me, the melting of both, el deshielo de ambos, DevAsura, the becoming of One entity, will one kill the other before they even get a chance to unite?

La Guerra interior del Ser. Matarse a si mismo. The melting of the Gold, the glaciers, the day, the night, the melting of the mind… The fever, again. The substratum of a grain of sand is the entire ocean and we are all flying fish, in the end, gasping for one final breath – of air.

Miro tu pecera. Los peces en confinamiento. Veo la falta de horizonte. ¿Dime, por que me das tanto placer mientras me haces tanto sufrir? Burbujas de aire. Silencio. Your aquarium, the captured fish, the lack of horizon. Tell me why you give me so much pleasure yet so much pain? Bubbles of air. Silence. Alchemy of doubt.

Flechas envenenadas hacia el Corazón
cuantas veces until it’s enough
basta
you could never really take anything
away from me
You might be a lion
Yet I am a Wave
For everything I have given
For everything I have lost 
For everything that 
Remains
On the shore
And always
Is

An empty shell
a bottle of wine
fragments of hopes
shattered dreams

and always

always

the wind

Libre, libre

Siempre
el viento.


1According to Vedanta (ancient sacred hindou texts) the world was once divided in Devas (gods) and Asuras (demons) and in our actual era, we would hold both forces inside of us, yet it would explain why there is so much conflict and chaos on Earth and why it is so hard to find peace. The original conflict would come from this inner fight.


Martha Tremblay-Vilão. Poeta, traductora, terapeuta energética (Reiki), Martha navega entre Montreal, Brasil, Cuba, México y más recientemente India, donde ha profundizado una relación entre el mundo y la poesía a través de un canal de interacciones que combina espiritualidad y sensorialidad, de lo inmaterial hasta la materia más bruta. Su obra, en varios idiomas (Portugués, Inglés, Francés y Castellano), fue presentada en varios eventos de lecturas poéticas, espectáculos, festivales, tanto en Cuba y México como en Montreal. Ella trabaja en este momento sobre un poemario en español que quería publicar quizás en México. Web site: lapassionselonm.com

Cuatro poemas de Jennifer García

por Jennifer García

ESTE LUGAR DE LA LUZ

Dijo Saint-John Perse: “¡Muchas cosas sobre la tierra por oír y por ver, cosas vivas entre nosotros!”, y no se equivocó en decirlo, pues ¿qué vemos de las cosas, sino su sombra? Más allá del círculo que rodea los ojos, los peces son también navegantes de la tierra, y los pájaros sucumben en las cortinas del agua bajo vuelos giratorios. Posiblemente el viento contenga un olor más allá de todo,  pero le asignamos el del vino, el de la arcilla, el de la sangre, el de la carne que hierve sobre la madera. No hemos sabido darle un olor a la ausencia, pero como es debido decimos: esa mujer olía a pan, los pájaros arrullaban su sueño, por tanto esa mujer olía a pan y a pájaro. Así disimulamos nuestra incapacidad para dar un nombre a las cosas que aún no lo tienen. En el lugar donde el árbol funda su patria, se escuchan los rumores del agua, los animales arrancando las semillas de las copas, el espantapájaros que calcula el trigo, pero en su raíz ningún sonido, ninguna galería de ruidos, aunque sabemos bien que ahí están. Un rey ciego debió habitar entre nosotros haciéndonos creer que lo visto y escuchado no era sino una vaga figuración del sueño, de ahí que ahora lo imposible solo desemboque en ese espacio de la vida. 

Cosechando su oído, el hombre al que han llamado loco lidia con la angustia de sentir la voz de dios latiéndole en el oído izquierdo y ve el río cruzar sus manos lo mismo que las piedras. Debe ser que el círculo de su ojo está abierto, pero no puede decirlo y calla. Así en un lugar del sueño, la grieta de luz atraviesa los límites de la noche y nuestro ojo es ahora un gigantesco péndulo girando en medio de todo. Vemos entonces el alma del grillo cruzando el campo, los valles y las mesetas entablando diálogo con el agua, los buques que  navegan sobre la hierba lo mismo que sobre un -cúmulo de olas; escuchamos la voz de los hermanos muertos, la voz del animal doméstico, la voz del reloj que atraviesa los corredores. En este lugar de la luz, hemos aprendido a ver cómo regresan las cosas que siguen estando lejos.

PLAZA DE MERCADO

Se abre la puerta de la plaza de mercado y el deseo de las mujeres sobreviene. Unas esperan encontrar el río de leche dentro de las jarras marcadas con figuras orientales, otras atienden el balanceo de la pesa que en un lado carga semillas y en el otro frutos de ébano. Así funciona. La cáscara sobre la palma de la mano, el sol verde encima de los manteles. La cosecha de cebada regándose en una esquina de la mesa. 

No habitaremos para siempre esta tierra roja, las mujeres de la plaza lo saben, las moscas que se paran sobre el pan fresco, el papagayo pintado en un cuadro que venden los indígenas del norte. Todos lo sabemos. No permaneceremos sobre la tierra roja.

Por eso, náufragos en la isla de los objetos, buscamos encontrar al menos una cosa parecida a la permanencia, algo que confunda a la muerte con las bolsas de arroz que cuelgan de las estanterías.    

SOBRE NACER  

La ley del tiempo nos habla de un número irrecuperable, de una distancia precisa entre dos edades, sin embargo han pasado veintitrés años y siento que aún no termino de nacer. Más allá de un cuerpo consagrado al crecimiento interminable de la raíz entre las venas, más allá de un padre que sostiene con sus huesos la cal y la arena de la casa, más allá de la cicatriz del aire, nada hay que pueda dar testimonio de mi nacimiento. Como sucede con las iglesias viejas, cuando los muros se convierten en el único respaldo de lo deshabitado, y decimos: “Aquí murió un hombre y tal vez vivió”. Pero tras el muro, la luz camina silenciosa sin dejar lugar a la incertidumbre. Sabemos que no fue Dios quien pronunció las palabras, aunque adentro todo hablara de él. Sabemos que fueron los hombres quienes suplicaron por la aparición del mar en el desierto de las manos y presagiaron la grieta por la que asomaría la sed. Ahora vendrán los otros, con sus fórmulas sobre Dios y el tiempo, para desmentir lo dicho. Les señalaré la línea entre la nariz del lobo, sabrán que hay verdades en el mundo que no pueden tocarse. 

ORILLA OSCURA

El paraíso es siempre uno, 

pero lo sabemos

             al final de la vida. 

Tras cruzar la tierra

y visitar

la orilla oscura del mundo

Finalmente todo calla,

           y no hay escritura sobre la piedra,

                                          ni agua derramada

                                                 ni diente que muerda el fruto.

Únicamente la mano de un dios

señalando el hueso blando

                               desde las alturas.


Jennifer García (Medellín, 1995). Poemas suyos han sido publicados en diversas revistas y periódicos de su país y del exterior. Premio Nacional de Poesía José Santos Soto (Tarso 2019). Ha participado en festivales internacionales de cine y literatura, entre ellos el Festival Internacional de Poesía de Medellín, que organiza y convoca la revista Prometeo. Es tallerista y fundadora del Festival de Poesía de Fredonia (Colombia). Ha publicado Estaciones de lo invisible (Sakura ediciones, 2019).