La poética de Jean Portante

por Giselle Lucía Navarro

Hace algunos años, un alumno me regaló un libro por el Día del Educador, un libro de poesía titulado El trabajo del pulmón, que en realidad era la antología personal de un poeta francófono publicada bajo el sello Editorial Letras Cubanas, en La Habana. Como de costumbre, abrí algunas páginas al azar para ojear los poemas y, a medida que fui hurgando, aumentaron mis ganas de leer. Ese fue mi primer acercamiento a la obra de Jean Portante.  

Nació en Differdange, Luxemburgo, en 1950. Es poeta, novelista, dramaturgo, ensayista, traductor y periodista. Actualmente vive en París. Ha publicado en francés más de cuarenta libros, que han sido traducidos a otras lenguas. Su obra poética escrita entre 1988 y 2005 fue recopilada en Francia por la Editorial Le Castor Astral bajo el título La cendre des mots (2005), las ediciones Phi, de Luxemburgo, ha publicado por su parte, su obra producida entre 1983 y 2013 con el títulode Le travail de la baleine (2014). Entre sus reconocimientos destacan: el Premio Nacional de Literatura (2011, Luxemburgo) y, en Francia, el Premio de Literatura Francófona Benjamín Fondane (2012). Desde el 2016 forma parte de la prestigiosa Academia Mallarmé. En español, ha publicado los títulos: Abierto cerrado (1996), Elaborrar (2000), La reinvención del olvido (2013), La ceniza de las palabras (2015) y El frabricante de sur (2016). Ha traducido al francés a muchos poetas, entre ellos a Juan Gelman, Gonzalo Rojas y Jerome Rothenberg. 

La poesía de Portante se nutre de la transformación, las diversas pulsaciones de sus raíces, que migran con él y suelen reiventarse, del mismo modo que respiran en su cabeza los idiomas. El italiano, como lengua materna, la que al decir del propio poeta, siempre “pulmonea” en su escritura; el francés en la composición de sus versos; el alemán y el luxemburgués, aprendidos en la escuela y en la cotidianidad de su país, y el español, esa otra lengua que lo enamoró durante los años que viviera en Cuba. De esa rica mixtura nace su lenguaje, con un palpable contraste entre la delicadeza de las frases y la fuerza de lo que sugiere.

Es una voz que cuestiona el medio que le circunda: lo desnuda y lo viste, lo interroga. Sus poemas adquieren un rostro experimental, sin perder el equilibrio de las construcciones tradicionales de la lírica. La existencia humana, por naturaleza cambiante, es uno de los principales hilos que conduce su poesía, en medio de todos los símbolos sociales, naturales, temporales, familiares, escenas autorreferenciales, análisis, hallazgos, certezas, corazonadas e inquietudes que le asaltan el verbo.

Su palabra podría ser un gran espejo, un cristal ante el cual el poeta se construye y se deconstruye a sí mismo, un cristal atravesado por la búsqueda de un hombre que punza su propia identidad y la circunda entre las equivalencias del movimiento.

MITOS

el mito del hombre es el de su palabra
el hombre se nombra y es
imagina la imagen del hombre que
toma la palabra
y no sabe a quién dársela

(Traducción de José María Holguera, De Abierto cerrado).

*

CAYÓ UNA HOJA Y SE DIRÍA

CAYÓ UNA HOJA Y SE DIRÍA
que no está orgullosa de ello.
 
Una mano la ha recogido y se diría
que tampoco ella está orgullosa.
 
Se diría que ya no hay más portadores de antorchas
cavando una gruta en la oscuridad
y que las manchas se oxidan en el taller del fabricante
y el polvo cósmico cuando se posa
en la lengua perfila los rastros de noche.
 
Se diría que el fabricante de manchas
es un fabricante de sur herrumbroso.

(Traducción de José Reyes de la Rosa, Carlos Clementson y Antonio López, De El fabricante de sur).

*

no quiero hurgar en los bolsillos de nadie
Pier Paolo Pasolini

no trato de curarme
del sur ni de ponerle un abrigo al norte.
abro sin cesar las manos
están sin cesar vacías.
 
por menos nos golpearíamos hasta morir.
hay en este combate una boca
con gritos que regresan del infierno.
por menos nos ataríamos a la roca
a esperar la ceguera de las águilas.
algunos son la puerta que mi padre
libera cuando pierde esta guerra.
él camina detrás o por delante al regresar.
otras historias pueden ser contadas.
una de ellas lleva gafas.
es casi una confesión.
LOS OJOS ESTÁN DENTRO DE LOS BOLSILLOS.

(Traducción de Emma Julieta Barreiro, De El árbol de la desaparición).

*

ESTA AUTOPISTA que asfalta en mí
las ganas de quedarme abre como un cierre
relámpago la herida que ayer en la tarde traje
a casa pero esta mañana puedes decírmelo
 
quién eres tú para hablar de cuchillos
que hay que acomodar o caminos que hay que
desandar no respondas enseguida háblame primero
del jardín tras la casa y la partida que allí enterraste.

(Traducción de Daniel Samoilovich, De El trabajo de la sombra).

*

INVENCIONES

quién diría que las piedras
nos han precedido
 
parecería más bien que nosotros
las hemos inventado
con nuestra manía de buscar
algo más duro que nosotros mismos
 
si el orden fuera diferente
las cogeríamos en nuestra mano
ellas nos cogerían en la suya
y juntos seríamos catapultados
en el tiempo como si entre ellas
y nosotros la edad fuera
la única diferencia.

(Traducción de Daniel Samoilovich, De Elaborrar).

*

Qué queda de la sombra cuando ya nada está
en su sitio. Acaso lucha contra sí misma como un mar
inexperimentado sobre el que no se mueve
ningún navío. A dónde irán a romperse las olas
en el momento del reposo.
                                                 O acaso es como un Ícaro
la sombra –muy cerca de un sol que toma su impulso
no para caer sino para escribir la última página de
la felicidad que ningún destino le prometió.
Allá arriba está elevándose sin cesar y lo que cae
no es más que su sombra que se aleja y alejándose
se aleja igualmente del mar –el mar sobre el cual
ningún navío se mueve. Y ya nada está en su sitio.
Y de la felicidad prometida algunos pétalos arden ya.
Y ningún Ícaro está en camino. Hay solo
un migrante allá arriba que contra sí mismo lucha.

(Traducción de Jorge Miralles y Víctor Rodríguez Núñez, De La reinvención del olvido).

*

XVIII

TODA LENGUA ES EL SILENCIO DE OTRA.
 
Lo he escrito y me arrepiento de ello.
 
Si ese fuera el caso, el pulmón y la piel se matarían entre sí. La página quedaría en blanco. El riesgo de que eso suceda siempre está presente. Basta con que un elemento externo haga tambalear el edificio del elaborramiento y todo se derrumba.
 
Casi sucedió cuando, lastrado por el viaje inicial, me encaminé de nuevo hacia tierras lejanas. Dejé un día de manera provisoria mis maletas en América Central y abrí la puerta a la lengua que allí se habla.
 
Era la gota de más en el vaso de la Aspirina.
Una gota voraz que, sin avisar, empezó a disolver la piel y el pulmón de lo escrito. Tuve que huir.
 
Si lo hubiera permitido, se hubiera borrado la elaboración y la borradura.
 
El pulmón ya no hubiera aceptado el juego.
Se hubiera producido una sustitución y habría sido necesario re-elaborar todo.
 
La sustitución es el enemigo mortal de la ballena.

(Traducción de Rocío Ugalde, De Pulmón, instrucciones de uso).


Giselle Lucía Navarro (Cuba, 1995) Poeta, narradora y diseñadora. Es licenciada en Diseño Industrial por el Instituto Superior de Diseño de la Universidad de La Habana y egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Profesora de la Academia de Etnografía de la Asociación Canaria de Cuba. Dirige el Grupo Literario Silvestre de Balboa. Ha obtenido diversos reconocimientos entre los que destacan el Premio Edad de Oro 2018, el Pinos Nuevos 2019 y el David de Poesía 2019 que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ha recibido menciones en los concursos internacionales Ángel Gavinet (Finlandia, 2012), Poemas al Mar (Puerto Rico, 2012) y Nósside (Italia, 2019). Ha publicado Contrapeso (Colección Sur Editores, 2019), El circo de los asombros y ¿Qué nombre tiene tu casa? (Editorial Gente Nueva, 2019). Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés e italiano, y publicados en antologías y revistas de Cuba, España, Chile, Perú, Estados Unidos, México, Finlandia, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, Italia, India y Bélgica.

La poética de Nataša Sardžoska

por Giselle Lucía Navarro

Mi primer encuentro con esta poeta fue a través de una publicación en la revista Refugios, de Argentina, en la que ambas colaboramos, luego leí algunas de sus entrevistas y fue un enorme redescubrimiento. “Escribo poesía porque quiero traducir mis visiones metafísicas en un lenguaje palpable (…) Para ser poeta, tenés que ser valiente y sincero”, dijo en una ocasión. Había tanta poesía en sus experiencias de vida como en sus textos, una energía espiritual que te impulsaba a crear, como si la conocieras desde hace mucho tiempo y esa mujer fuese una vieja amiga. Había algo sencillo y sincero depositado detrás de cada palabra. Las traducciones, vestir y desnudar la palabra de un idioma a otro, a veces suponen cierta pérdida, pero lo vital permanece.

Nataša Sardžoska nació en Skopje, Macedonia, en 1979. Es poeta, escritora, periodista, antropóloga, profesora, bailarina y traductora (FR, ES, IT, EN, PT, CA). Doctorada en antropología por las universidades Eberhard Karls de Tubinga, Sorbonne Nouvelle de Paris y la de Bérgamo. Ha vivido y creado en París, Roma, Milán, Stuttgart, Bruselas, Lisboa, Heidelberg, Rijeka, Perpignan, Barcelona y Skopje. Ha publicado los libros de poesía: Habitación Azul, Piel, Él me arrastró con un hilo invisible, Agua viva y Coxis, ensayos en revistas internacionales, novelas cortas y cuentos en la antología Asombro. Su libro Piel fue publicado en Estados Unidos y en Italia, y su libro Coxis en Kosovo e Italia.

Su poesía se ha traducido y publicado en diversas revistas literarias internacionales. Participó en muchos eventos y festivales, entre ellos, el  Festival de Poesía de Bratislava, en el museo Revoltella de Trieste, el festival Parole Spalancate de Génova, el Festival de Poesía de Berlín junto a su improvisación de danza jazz y poesía, y el festival de poesía Sha’ar Helicon en Tel Aviv, acompañada por saxófono y contrabajo, en una improvisación de danza contemporánea. También en varias ciudades de los Balcanes (Belgrado, Sofia, Rijak, Plav). Su poema Muñeca de cuerdas fue publicado en inglés y español en la antología internacional contra el abuso infantil por el Festival Internacional Grito de Mujer.

Con un lenguaje directo, deshabitado de adornos y discursos impropios, Nataša urde sus versos como quien dibuja su pasado, el pasado que vivió en su piel o en su cabeza. El padre es una figura recurrente, un hilo que marca el hogar, la sangre, la raíz… en una poesía contaminada por todos esos impulsos creativos que la circundan. Lo corporal, lo femenino, la sociedad, la marca de todo lo que le rodea, los pasos que avanzan, el ojo que mira, que siente, el cuerpo que emigra, el cuerpo extranjero, la mujer de cara a su soledad, el recuerdo, la carne, el dolor, su mundo interior traducido en palabras sobre el papel. Todo dibujado con la crudeza necesaria, sin disfraz.

Nataša se maquilla, baila tango, recita poesía, interpreta palabras en idiomas que atraviesan su cabeza y hacen de su cerebro un motor ágil, sonríe y escribe. Dibuja su libertad en cada gesto. Su país no existe en ninguna parte, como asegura tantas veces en su palabra. Su país es ella misma y su conciencia.  

SIN HOGAR

vivo en espacios extranjeros
entre gente extranjera muevo mi cuerpo
gente que no esculpe mi existencia
sino solo mis sombras
 
soy el pasaporte agarrado
en las credencias de las recepciones de hotel
me pasan por alto las señales perdidas
en el éter de las estaciones de radio
 
de las cabinas telefónicas llamo
y busco la voz de mi padre
ella gorgotea en el eco de la distancia
nos separa solo el vidrio sudado de respiración
 
me llamo con muchos nombres
y pertenezco a muchas naciones
pero solo este cuerpo me pertenece
aunque me estoy separando de eso
 
para volver a mí
en mi padre
en mi hogar
que no existe
[y que nunca existió]
en un nombre que no existe
excepto el que me impusieron:
 
clavado desde el corazón
de mis huesos
fracturados

DI-AMANTE

vos y yo
dos grandes silencios en el mar
dos manos que no tocan pero alcanzan
caminamos en la estepa de esta ciudad
salvajes por la desobediencia del mundo
cosechamos la aguda brillantez por dentro
para encontrarnos
para limpiar todas las manchas
para destruir todos los mundos en un respiro
para cristalizar las gotas de nuestros cuerpos
voy y yo
dos grandes silencios en el mar
dos manos que no tocan pero alcanzan.
 
(Di-amante, traducción por Elsa Barreda Ruiz)

COXIS

pido perdón por mi país
acurrucada sibilante hinchada
vena
se dispersa
esta condena
y dos veces resuella
en cada paso fronterizo
y germina luego en un mar
sin el derecho a ser nombrado
 
el testamento insidioso del desierto
hace eco en mis huesos
en la patria renunciada
tragada en los nervios torcidos
alrededor de mi columna vertebral
que limpia todo el polvo del mundo
mientras me caigo
esperando los ingratos atardeceres
expulsada
exiliada
 
este poema no es hermoso para ustedes
porque es solo una manchada de tierra
en el puñado que salpica y colapsa
como el semen del hombre que se vuelve padre
en ese congelado instante de mudez
cuando penetra
y grita
y gime
y luego:
 
desaparece

DESENCUENTROS

las flechas del reloj se detienen
en el acantilado lastiman la vista
los pasos fallados
los cuerpos revelados
 
te dije que te quitaras la ira
enterrarla en barro y tierra
para desgarrar la agudeza de la lengua
para soplar la niebla sobre la ciudad
para verme blanca y frágil
aun derramada afuera de mí misma
sin defensas elegidas
sin palabras defensivas
sin mí
no hay tierra para ti
ni habrá
mientras huyes de ti mismo
no hay dolor
ni sombra
que te esconda
de tu luz
ni brillo
que te caliente
en tu mentira
tratarás de esconder todas las pulsaciones en los ojos
pero brotarán de nuevo las llamas ardientes
las lenguas de tu semilla
los tiempos de nuestra raza
 
[porque este tiempo cura y quema]
como una carne salvaje donde nos sumergimos
ahí te escondes como un cuchillo
que busca algo en la herida abierta
y las fechas por fin van a coincidir
y la lengua desconcentrará
y las palabras desteñirán
pedazos sobrevividos de la mesa vacía
seremos reducidos a silencio:
 
el silencio de la elección
de la que no se escapa.

SI NOS HAYAMOS SALVADOS

si nos hayamos salvados de la sed y del hambre
si hubiéramos derrotado la trampa de la necesidad
nos hubiéramos convertidos en jinetes sobre toda la mala suerte
hubiéramos galopeado rápidamente
por encima de las interrupciones neblinosas del cielo
hubiéramos eliminado la hipocresía de la bandada
que vuela solo por necesidad
sin rumbo y sin destino
un día al norte un día al sur
ahora por encima de la rama florecida
ahora por encima de la roña podrida                       
 
nos hubiéramos convertido
en números impares
del rebaño
de brujos
solitarios:
 
pero para todos los demás
excepto para nosotros mismos

PALIMPSESTOS ROMANOS

mientras tu ala macabra ondea sobre ellos
(…) inquieto en ellos mi corazón late.
aco sopov

oigo la voz de mi padre
en el barrio judío al lado de la sinagoga
se desgrana a través de fachadas ocre-naranja
y se derrama entre los adoquines
 
no es capturada
ni indignada
es solitaria
sin hogar y muda
como una ola de tsunamis
como un vencedor inesperado
quien se acercó con amor a la justicia histórica
 
por la noche las gaviotas aterrizan sobre los adoquines
pican las migajas entre las piedras
y devuelven al cielo la voz
polvo de luz radiante:
 
hay demasiada belleza en este mundo
es inevitable
es ineludible
pero la voz de mi padre
ya no la puede
susurrar
 
*
 
el mundo te abandonó
la primavera no florece más mágicamente
y ya no la sentirás más
tus jardines con romero preguntan por qué no estás
el sol de abril quema tus persianas gélidas
y ya no te alegrarás ni con los soles implacables
ni con los más lentos que se van detrás de la luna
y no habrá más luna
excepto esta aguja de la soledad
cristal extraviado dentro del bosque mudo
manada de lobos hambrientos a la medianoche
espejo del pasado
que se quiebra áspero y pálido
como un sol perdido
lejos de su órbita
enhebrando el hilo:
 
el eje de mis agonías

roma, 4 de abril 2019

HIMEN

después de volverme
al primer aval judío
en la cama ensangrentada
de la américa del sur
bebí toda de una vez
la violencia de la realidad
 
[y el elíxir para una cara sin arrugas
para piel de colágeno lisa como serpiente
para un culo duro como una avellana]
 
y me puse en la vagina
un corazón crudo de gallina
lo empujé con mi dedo medio
bien en lo profundo de la pelvis
 
así que me convertí en demiurgo
de mis propias costillas

MUÑECA EN CUERDAS

Caminante soy por el asfalto
mientras los conejos silvestres están gritando
en agua hirviendo
sacrificadas conspiraciones
palabras no reveladas.
 
En cada paso que tomo inhalo sangre para vivir.
Estoy acostada en el chorro
flores desconcertadas fluyen en mi cabello
Tú y yo
incalculables pasos de la carne
una ciudad como cualquier otra que caminamos
y no sabíamos
y no nos conocíamos.
 
Cuando todo está fermentando
vivo en el agua vertiginosa
las lenguas de los dragones muertos
se levantan para decirnos
estoy aquí:
 
te sigo desde cada puerta del aeropuerto
sé que cuando escucho tu nombre
es una música con ritmo desconocido
y tiemblo de tu mirada
y perdí mi voz cuando viniste a mí
y mi piel se estaba volviendo negra
después de cada paso desconcertado de la tuya
mis pezones duros
mis labios ardientes
como de invierno:
 
sabía que éramos una misma ciudad
una misma sombra
una misma lluvia
y la noche anterior a la que te conocí
estaba llorando como una niña
antes que tú entraras en el jardín japonés
en mí podía oír gritando
a todos los animales sacrificados
estaba creciendo con descaro
muda a horcajadas
como una capa de trigo fértil
en tu susurro abrumador
humildemente levantada 
por encima de los estratos 
erradicados
de la carne púrpura.

BAGAJE PERDIDO

entre dois grãos de areia por mais juntos que estejam
existe um intervalo de espaço

clarice lispector

quiero estar sola y lejos
de los gritos vacíos de las mentiras desalmadas
perdí mi bagaje en la pista
y no quiero que me busquen
los operadores de los aeropuertos
para devolvérmelo
 
no tengo miedo del día que atardece
detrás del mar de truenos y palabras
no le tengo miedo a la ciudad que está cayendo
en mi cama de hotel
aunque a un paso de mí
matan a una chica testigo
queman las casas de los gitanos
cormoranes para la pesca engañados
arrancan las presas
como todos nosotros abandonados
 
no tengo miedo a las arabescas nocturnas del silencio
al mutismo impenetrable de la separación
al eco de la oscuridad en la conversación de la cual todos huyen
puedo salir y entrar en la insensatez
crecí en las habitaciones amplias del amor frío
mi infancia es tímida y solitaria
no tengo miedo de no tener nada
de permanecer vacía
 
quiero dormir sola
sola lacerar la melatonina
y puedo apuntar mis ojos yo sola
a la ventana de los saludos hipócritas
al alba de la irracionalidad
al horror del día
 
y hasta cuándo las olas de sufrimiento vendrán 
para decirme que no habrá nada de lo que soñaba
y esta soledad no me importa a dónde me llevará:
 
en mí la vida arde
 
estalla
explota
me ciega
me quema
y abrasa

Giselle Lucía Navarro (Cuba, 1995) Poeta, narradora y diseñadora. Es licenciada en Diseño Industrial por el Instituto Superior de Diseño de la Universidad de La Habana y egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Profesora de la Academia de Etnografía de la Asociación Canaria de Cuba. Dirige el Grupo Literario Silvestre de Balboa. Ha obtenido diversos reconocimientos entre los que destacan el Premio Edad de Oro 2018, el Pinos Nuevos 2019 y el David de Poesía 2019 que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ha recibido menciones en los concursos internacionales Ángel Gavinet (Finlandia, 2012), Poemas al Mar (Puerto Rico, 2012) y Nósside (Italia, 2019). Ha publicado Contrapeso (Colección Sur Editores, 2019), El circo de los asombros y ¿Qué nombre tiene tu casa? (Editorial Gente Nueva, 2019). Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés e italiano, y publicados en antologías y revistas de Cuba, España, Chile, Perú, Estados Unidos, México, Finlandia, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, Italia, India y Bélgica.

La poética de Inger-Mari Aikio

por Giselle Lucía Navarro

A la poeta que les presento este martes la conocí hace un año, en el Encuentro de Promotores de la Poesía que se celebra en el marco de la Feria Internacional del Libro de La Habana, y la recuerdo en tres palabras: sencillez, dulzura y generosidad. Tres rasgos que también reposan, de una forma u otra, sobre su poesía. A partir de la lectura fragmentada de diversos poemas suyos traducidos por Rafael Patiño, y del libro 69 pilares, traducido por Zoila Forss, pude hurgar en sus textos.

Inger-Mari Aikio (Ima) nació en Polmak, al norte de Finlandia, vive en Samiland. Es poeta, escritora, traductora y productora de documentales y videos musicales. Trabajó antes como periodista y presentadora de radio. Publicó siete libros de poesía, dos libros para niños y una novela para adolescentes en idioma sami. Su obra ha sido traducida al inglés, español, noruego, alemán, húngaro, finés, francés, árabe, swahili, italiano y búlgaro. Ha dirigido 12 videos musicales y 11 películas documentales. Obtuvo el Premio Skábmagovat de Cine en 2013 y una beca del estado para la cultura de los niños en 2015. Nominada al Premio de Literatura del Consejo Nórdico, en 2004.

Ima escribe en la lengua sami del norte (sami septentrional), un dialecto hablado por alrededor de 20 mil personas. La comunidad sami es la única población indígena reconocida en el contexto de la Unión Europea, en una región que comprende los territorios de Finlandia, Noruega, Rusia y Suecia. Los orígenes de la literatura sami se sitúan en la narración oral, su primera poesía se recoge en los yoiks, que eran generalmente improvisados. Esta literatura impresa tuvo su mayor desarrollo en la segunda mitad del siglo XX, en el renacimiento cultural de la región de Laponia.

La poesía de Inger, de lenguaje claro y conciso, tiene las huellas ancestrales de su tierra, entre la nieve, los pastores de renos, los trajes coloridos y las sonrisas. Es recurrente en sus versos la temática femenina, lo familiar, el erotismo, la naturaleza y las problemáticas existenciales del ser humano, abordados desde un posible borde autorreferencial, con la crudeza propia de la palabra, a veces con cierta ironía entre líneas. Ima retrata su entorno y convida a la reflexión. Detrás de cada poema hay mucho más de lo que podemos leer a simple vista, palabras suaves que se agolpan y nos tocan, como un susurro.

tiro duro sobre mí misma
huyo del fuego deslumbrante
ésta no es mi casa
y los abedules sobre las colinas
graban en cristales mi calor.
ignoro el hielo
que repta por mis venas.
mi yo fue derruido por la oscuridad
rebasado por la rima.
todo es misticismo.
misteriosos fuegos celestiales
rápidos sonidos
nadie sabe
desde dónde.
la estrella del norte
cuál aceptará.
 
sólo la más fina línea
el más fino movimiento
la mente más fina.
 
*
 
ese es el sentimiento de confusión
que una cabeza inclinada puede
hallar en su escondite
una prisión
de otro
 
*
 
cojeando en exceso
inclinándose pesadamente sobre su bastón
la mente oscila, inquieta.
la piedra gris la perfora. jadeando
espuma por fuera
de los dientes desportillados
 
después de la doceava carrera
las cercas se detienen…
 
(Traducción Rafael Patiño)
kunta kinte
 
¡mira, no soy negro!
¡mira mi piel!
¿lo soy?
 
rostro cobrizo
tal máscara adusta
negro, negro, negro
cuando caminas a mi lado,
junto a una mujer blanca
 
mis dedos deambulan
por tu piel oscura
reluciente opacidad
mas, no eres perla negra
 
el sol se oculta
el ramadán consiente de nuevo
la comida y el amor
 
tus piernas cobrizas
se entretejen alrededor de las mías
la del centro
nada en el mar rojo
 
tu piel es más oscura
que la de nadie
pero bajo ninguna
luz es negra
 
 
cien / sata
 
¿y si alguna vez
todos mis hombres 
se reunieran a la vez en mi casa, 
incluso los muertos? 
 
jóvenes por la mañana  
y por la noche tal como son  
o serían 
si ellos vivieran
 
¿qué dirían o hicieran? 
¿y yo? 
¿quiénes me desearían? 
¿a quiénes yo? 
 
¿y todos aquellos a los cuales hice el amor
por soledad 
o necesidad? 
¿y aquellos a los que amé en serio? 
 
sentimientos, semillas de hombres 
enturbiadas cien veces 
mezcladas cien veces, 
cien de cornamentas caídas
 
 
agenda de sexo
 
hay que llevar al niño
a la lección de baile y esperar
allí por hora y media
la práctica de lucha de la niña termina
no antes de las ocho y media


mañana voy al spinning
el miércoles al yoga
creo que tú tenías competencia de tiro
el fin de semana
¿vas a practicar?
 
¿cuándo fue la última vez que lo hicimos?
 
los niños se duermen
después de las diez
estoy agotada
hoy no puedo más
en el trabajo la prisa angustiante
se lleva toda mi energía
 
por la mañana no hay tiempo
hay que llevar a los niños al colegio
embutirse el desayuno
correr al trabajo

saquemos las agendas esta tarde
¿y si acaso la próxima semana?

el mismo llevar y traer
la prisa 
el eterno cansancio
¿qué tal el sábado después de la sauna?
¿tendríamos tiempo, fuerzas?


o la próxima semana
cuando los chicos van a la fiesta de cumpleaños
tendríamos un par de horas
para amarnos

¡pongámoslo en la agenda!
 
(Traducción Zoila Forss)

Giselle Lucía Navarro (Cuba, 1995) Poeta, narradora y diseñadora. Es licenciada en Diseño Industrial por el Instituto Superior de Diseño de la Universidad de La Habana y egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Profesora de la Academia de Etnografía de la Asociación Canaria de Cuba. Dirige el Grupo Literario Silvestre de Balboa. Ha obtenido diversos reconocimientos entre los que destacan el Premio Edad de Oro 2018, el Pinos Nuevos 2019 y el David de Poesía 2019 que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ha recibido menciones en los concursos internacionales Ángel Gavinet (Finlandia, 2012), Poemas al Mar (Puerto Rico, 2012) y Nósside (Italia, 2019). Ha publicado Contrapeso (Colección Sur Editores, 2019), El circo de los asombros y ¿Qué nombre tiene tu casa? (Editorial Gente Nueva, 2019). Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés e italiano, y publicados en antologías y revistas de Cuba, España, Chile, Perú, Estados Unidos, México, Finlandia, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, Italia, India y Bélgica.

La poética de Ángelo Néstore

por Giselle Lucía Navarro

A pocos días del natalicio de Kafka sus palabras vuelven a repetirse sobre mi cabeza: “Si el libro que estamos leyendo no nos obliga a despertarnos como un puñetazo en la cara ¿para qué molestarnos en leerlo?”. Y es exactamente ese puñetazo lo que busco mientras leo. Así fue como conocí a Ángelo Néstore, un poema suyo llegó a mí por azar y el instinto me hizo buscar. Aunque nos unen ciertas preferencias literarias, entre ellas la impronta kafkiana, no conozco al poeta, pero lo que he leído de su obra basta para que me den ganas de penetrar su mundo con mi abrazo. Estas son las cosas que me inspiran a hacer entrevistas y reseñas en el poco tiempo que deja la escritura, conocer la voz del otro y hacerle el espacio que merece.

Ángelo Néstore nació en Lecce, al sur de Italia, en 1986. Actualmente reside en Málaga, lugar al que llegó a los 21 años para estudiar castellano. Además de poeta es performer y profesor del Departamento de Traducción e Interpretación de la Universidad de Málaga. Co-dirige el Festival Internacional de Poesía de Málaga Irreconciliables y es director editorial de la editorial de poesía Letraversal. Ha publicado Hágase mi voluntad (XX Premio de Poesía Emilio Prados, Pre-Textos, 2020), Actos impuros (XXXII Premio de Poesía Hiperión, 2017), traducido al inglés con el título Impure Acts por Lawrence Schimel en la editorial neoyorquina Indolent Books y Adán o nada. Un drama transgénero (Bandaàparte Editores, 2017). Con dieciocho años se alzó con el Premio a la Mejor Interpretación Masculina en el Concurso Nacional de Teatro Vittorio Gassman de Roma. Sus últimas obras teatrales son el monólogo en homenaje a Gloria Fuertes Esto no es un monólogo, es una mujer (autor y director) y la pieza en solitario Lo inhabitable, en la que dialogan poesía, teatro y performance. En 2018 se le ha otorgado el Premio Ocaña a su trayectoria poética en el XXI Festival Internacional de Cine LGBT de Extremadura.

Tras leer algunos textos de sus dos últimos libros, no solo percibí una voz fuerte, profunda, sincera, la voz de un individuo seguro de sí y de su palabra, también pude escuchar las voces que se acoplaban sobre él, voces recogidas de las durezas adquiridas por la propia circunstancia de la vida, y recreadas por él con paciencia y cierta dulzura.

La familia como punto de partida. El ser humano como punto de equilibrio. Lo autorreferencial aquí no es la marca de un poeta cómodo, sino de un poeta valiente. Exponerse y ser objeto de estudio. Ser coherente con cada verso. Ahí está el ejercicio de su resistencia, la raíz que hace que su palabra no se quede en el papel y fluya.

No es Ángelo quien se retrata a sí mismo entre esos poemas, es la propia naturaleza humana la que media en cada instante, la pulsación de una conciencia social deshabitada por algunos, tan cierta y ineludible como sus palabras. Limpieza y concisión llenan de frescura un verso en el que también asoma un diálogo político necesario. La resistencia del amor sobre el odio.

Su poesía tiene la suerte de contaminarse por el teatro, y habitar la riqueza de su gestualidad. Lo inhabitable es habitable. La nada no es una estructura vacía. ¿Acaso es una estructura? Lo corporal, lo reflexivo, lo rebelde, lo anecdótico, la madre, el padre, el sexo, los roles, el género, la religión, el emigrante, el niño, la niña, el espacio, el interior, el espejo… son fragmentos de una expresión poética que se destruye para construirse. Resiste lo que no se nombra.

Su diálogo entre la masculinidad y la feminidad, me recuerda una frase de Poullain de La Barre al referir que la mente no tiene sexo. Las fronteras, los espacios y las etiquetas las hemos creado nosotros. Hay un discurso al borde de todo lo impuesto. El límite que transgrede, que transforma, que interroga, que molesta, que golpea…es siempre más real, más interesante.

Insepulto

Mi madre compró un nicho en Italia y me dijo: 
aquí descansaremos los dos con tu padre.
Y, de repente, imagino su cráneo apoyado sobre mi cráneo,
refugiados en la madera del árbol que nos vio nacer, y le sonrío.
Su esperanza me roza como una caricia
para que un día deje España y vuelva,
la suya es una promesa de amor eterno.
Pienso en mi madre, en mi padre y en mí,
convertidos en polvo,
una familia sin descendencia, mediterránea,
unida en la muerte como nunca lo estuvo en vida.
Algún día el conserje barrerá las flores podridas,
nos dejará desabrigados frente al mundo,
mirará el nicho e intuirá nuestro amor en la foto familiar con fondo blanco
entre tanto hueso desnudo,
igual de seco, igual de blanco.
Si lo pienso un nicho es la utopía perfecta:
sin hombres o mujeres,
todos extranjeros.
Guardamos un mundo ideal dentro,
en nuestros huesos, pero tan lejano.
La tumba es el modelo de familia definitivo.
Deberíamos meter todos la cabeza en un nicho
hasta que deje de dolernos el mundo.

(de Hágase mi voluntad, Pre-Textos, 2020)

Sección de caballeros

                                                                Yo sé que existo
                                                          porque tú me imaginas.
                                                                 Ángel González

Yo soy hombre porque tú me nombras.
Si tuviera un cuchillo, sin embargo,
partiría mi cuerpo en dos como un pescado
y cogería tu mano para llevarte
a los lugares más fríos y más íntimos de mi interior.
¿Te sorprendería
ese corazón helado y hueco
que imagina el calor de tus manos?
¿Ese cuerpo de hombre muerto,
aún por construir?
 
(de Hágase mi voluntad, Pre-Textos, 2020)
Cíborg

No me busques en la mitología.
No me busques en la historia.
No me busques en la ciencia.
No me busques en la religión.
Lo que ocurre a mi alrededor está escrito,
pero no me nombra.

Me dejo ser
carne que se abandona a ser carne
y nada más.

Por eso he decidido dejar atrás el brillo de esta barba,
salir del género para que no me toques.
En mi lámpara de noche encuentro
toda la luz que necesito.
Cuelgo mis fotos del revés,
para que tuerzas un poco la mirada.
Y mientras buscas en mis ojos
la tristeza,
yo ardo.
 
(de Hágase mi voluntad, Pre-Textos, 2020)

E io chi sono?
 
Por la mañana abandono mi sexo.
Al atardecer vuelvo
cuando me desnudo para entrar en la ducha.
Mi madre siempre dice que tengo los hombros de mi padre.
Con el vaho en el espejo el contorno es más ancho, más
generoso.
Dibujo una línea recta con los dedos, con la mano la deshago.
En los ojos guardo la tristeza de las muñecas
que jugaron a ser hijas
y que mis padres acabaron regalando.
El agua fría me trae a mi cuerpo,
escondo el pene entre las piernas.
Mamá, ¿a quién me parezco?

(de Actos impuros, Ediciones Hiperión, 2017)

Giselle Lucía Navarro (Cuba, 1995) Poeta, narradora y diseñadora. Es licenciada en Diseño Industrial por el Instituto Superior de Diseño de la Universidad de La Habana y egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Profesora de la Academia de Etnografía de la Asociación Canaria de Cuba. Dirige el Grupo Literario Silvestre de Balboa. Ha obtenido diversos reconocimientos entre los que destacan el Premio Edad de Oro 2018, el Pinos Nuevos 2019 y el David de Poesía 2019 que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ha recibido menciones en los concursos internacionales Ángel Gavinet (Finlandia, 2012), Poemas al Mar (Puerto Rico, 2012) y Nósside (Italia, 2019). Ha publicado Contrapeso (Colección Sur Editores, 2019), El circo de los asombros y ¿Qué nombre tiene tu casa? (Editorial Gente Nueva, 2019). Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés e italiano, y publicados en antologías y revistas de Cuba, España, Chile, Perú, Estados Unidos, México, Finlandia, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, Italia, India y Bélgica.

La poética de Mohamed Youyou

por Giselle Lucía Navarro

Al poeta que les presento hoy lo conocí gracias al azar de los encuentros poéticos virtuales que se han estado desarrollando en estos meses de aislamiento social. Escuché sus versos por primera vez en árabe y luego tuve la oportunidad de asomarme a algunos de los pocos poemas traducidos al español por el propio autor.

Mohamed Youyou es un joven poeta de 26 años nacido en Marruecos. En 2015 estuvo entre los ganadores del Premio del Centro de Estudios e Investigación Humana de Oujda, y en 2016 obtuvo el Premio DiwanTakween en Damasco. Ha participado en foros y festivales organizados en diversas ciudades. Ha publicado en periódicos y revistas nacionales y árabes, entre las que estacan: Al Masa, Al Majaz, Nuevo Líbano, Al Arab, Nuevo árabe, Al Shorouk, Al Mustaqbal y Tinta blanca. Además, es editor en algunos semanarios en idioma árabe. Su primer diván (compendio poético) publicado, El negro que no ves, tuvo muy buena acogida por la crítica.

Aunque su producción literaria es en árabe, su lengua original es el tamazight, una de las lenguas bereberes más habladas de Marruecos. Según me ha dicho Mohamed en nuestra última conversación, escribir poesía para él es una forma de vivir más y con mayor intensidad.

Encontrar la obra de este joven me hizo insistir en la búsqueda de la literatura marroquí, que ligeramente había conocido a través de los versos de Abdellatif Laâbi y Mohammed Bennis, entre los pocos poetas marroquíes que han sido traducidos al español.

Instalado en el marco de una cultura que confluye entre la modernidad y la tradición, símbolo característico del Magreb, la obra de Youyou se nutre también de la riqueza poética de la literatura marroquí, que van desde el zéjel hasta la poesía libre contemporánea, que ha tenido un notable desarrollo a partir de la segunda mitad del siglo XX, período en el que aumentó significativamente la publicación de divanes por año.

La poesía de Youyou se erige sobre la estructura del silencio, la muerte, la contemplación, la mirada interior hacia una búsqueda espiritual, matizada por el uso de elementos naturales como la noche, el agua, la vegetación y los animales, en los que podríamos encontrar cierta huella coránica. Es palpable también el elemento autorreferencial, lo familiar, la crítica social, a partir del uso de un lenguaje directo, pero cuidadoso, que, a pesar de la dureza de ciertas circunstancias abordadas, conserva siempre delicadeza, como un halo de esperanza que nace desde el corazón del joven poeta.   

Los poemas fueron traducidos al español por Valeria Sandi.

LA NOCHE MÁS GRANDE
 
Esta noche
es del pasado.
No tengas
ninguna impresión de mí.
Sus pensamientos
no son relajantes.
Puede atraer a todos menos a mí.
Ella se derrumba
en mi habitación
y la pisotean.
Regimientos similares
flotan alrededor,
sobre la silla,
aquí abajo.
¿Quién fue atormentado allí,
debajo de la silla?
Su oído me hacía eco
cada vez que gritaba
y gritaba: “Animal más grande”.
 
Cada jardín
puede tener un estanque
y en él, esta noche, pregunta
sobre el horóscopo
de las orejas
del animal más grande.
Sin embargo,
la piscina oculta su cara
con un trozo de agua.
Esta noche
de adivinación del pasado
no me conviene.
Me conviene la muerte
que se adapta al animal más grande.
Tenemos absolutamente
derecho a la muerte:
la noche más grande
para el animal más grande.
UN NIÑO ME ENSEÑÓ
educadamente a empujar un muro derrumbado.
Él es un demonio detrás de la pared.
Se escapa y se esconde.
Incluyo lo que puedo agregar
de mis manos y cabeza a mi sombra.
Se queda sin la pared.
Escondo la mitad de mi cuerpo.
Aparecen la mitad de mi cuerpo y la mitad de la cabeza.
Vuelvo a mis días caídos,         
al de mi padre, antes de morir a su voluntad.
Estaba exhausto y maldijo al diablo.
Siempre le preparó una trampa detrás de la pared,
pero siempre llegó
demasiado temprano.
Si tuviera que elegir
cuándo volver a la trampa,
para verificar qué ocurrió,
en lo que me concierne,
al final, moriríamos por la mitad, sin trampas.
PUNTO DE SANGRE
 
Gato, sangre, arriba.
Bebe el secreto.
¿El niño muere lejos de la sangre?
¿O el niño vive por la sangre?
No muestren escenas sangrientas de niños
de cualquier guerra que haya pasado.
Cierre el Windows diez minutos.
Cubra al niño.
El papel no durará sin luz más de diez minutos.
Se ha alejado de mí.
Incluso si la punta de la sangre se seca desnuda
y se esconde bajo la sombra de una rana.
 
El agua sola es suficiente para matar una hormiga
y matar de hambre su azúcar,
y solo una hormiga tiene la narración correcta
de la historia del primer hombre que palpita en el suelo,
ese que habita desde el dedo de su pie,
que no pone en el río
y del que bebe el agua de su fruta.
El río es salado.
SUFICIENTE AMOR
 
Queda al otro lado del campo
lo suficiente del viejo amor.
Hay paraíso para convertirte en los labios dorados
y rezar con el verde,
cerca del ojo de la vida,
y completar la eternidad.

Giselle Lucía Navarro (Cuba, 1995) Poeta, narradora y diseñadora. Es licenciada en Diseño Industrial por el Instituto Superior de Diseño de la Universidad de La Habana y egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Profesora de la Academia de Etnografía de la Asociación Canaria de Cuba. Dirige el Grupo Literario Silvestre de Balboa. Ha obtenido diversos reconocimientos entre los que destacan el Premio Edad de Oro 2018, el Pinos Nuevos 2019 y el David de Poesía 2019 que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ha recibido menciones en los concursos internacionales Ángel Gavinet (Finlandia, 2012), Poemas al Mar (Puerto Rico, 2012) y Nósside (Italia, 2019). Ha publicado Contrapeso (Colección Sur Editores, 2019), El circo de los asombros y ¿Qué nombre tiene tu casa? (Editorial Gente Nueva, 2019). Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés e italiano, y publicados en antologías y revistas de Cuba, España, Chile, Perú, Estados Unidos, México, Finlandia, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, Italia, India y Bélgica.

La poética de Müesser Yeniay

por Giselle Lucía Navarro

Iniciamos con una selección poética de la joven poeta turca Müesser Yeniay, a quien pude conocer a partir de la lectura de su último libro Antes de mí había desiertos (Estambul, 2014), traducido al español por Rafael Patiño Góez. Desde la primera lectura su poesía ya me había conquistado. Incluso, suponiendo las pérdidas expresivas que puede sufrir el poema después de pasar por la traducción del turco al inglés y del inglés al español, la obra de esta autora sigue conservando su esencia desgarradora y punzante, que penetra en el lector de la misma forma que una piedra puede golpear su consciencia.

Con un lenguaje sencillo, crudo, que incorpora cierto halo de romanticismo, en sus versos se asoma la necesidad de búsqueda interior, de penetrar el subconsciente. Presentimos la voz de una mujer que dialoga consigo misma en medio de sus cortezas interiores, en la encarnación un cuerpo femenino que llega a desconocerse por la asfixia social, un cuerpo femenino acostumbrado al silencio y al dolor, pero que ya no puede soportalo.

El existencialismo, el feminismo, el amor, las posibilidades e imposibilidades del cuerpo, el erotismo sutil y la crítica social, son algunas de los pilares de su poética. Me atrevería a decir que Müesser vuelve a nacer en cada texto, vuelve a reinventarse a sí misma y a la mujer turca, vuelve a tensar el límite de la costumbre y a colocar su palabra como escudo. Su poesía respira y fluye como una sangre caliente al centro de las venas de una sociedad en la que la mujer ya no puede seguir siendo sinónimo de sufrimiento y comienza a despertar.

Müesser Yeniay nació en Izmir, Turquía, en 1984. Se graduó de Lengua Inglesa y Literatura de la Universidad de Ege. Ha ganado varios premios de poesía en su país, entre los que destacan Yunus Emre (2006), Homeros Attila Ilhan (2007) Ali Riza Ertan (2009) y Enver Gökçe (2013).

Ha publicado los libros de poesía La oscuridad también cae pulverizada (2009), Dibujé el firmamento de nuevo (2011) y Antes de mí había desiertos (Estambul, 2014). Editó la selección de poetas del mundo Encontré mi hogar en las montañas. Ha traducido al poeta persa Behruz Kia, bajo el título Lalelere Requiem. En colaboración con otros autores, tradujo Poemas selectos de Gerard Augustin, la Antología personal de Michel Cassir y una Antología Hispana Contemporánea. Publicó, además, el libro sobre poesía turca de vanguardia La otra conciencia: surrealismo y el segundo nuevo (2013).

Sus poemas han sido publicados en diversas revistas del mundo y traducidos al inglés, francés, serbio, árabe, hebreo, italiano, griego, hindi, español y rumano. Ha participado en los festivales de poesía de Sarajevo (Bosnia Herzegovina), Nisa (Israel), Belgrado (Serbia) Voces Vivas en Sete (Francia), Kritya (India), Galati/Antares (Rumania) y Medellín (Colombia).

Es editora de la revista de literatura Şiirden (de Poesía). Actualmente sigue un PhD en literatura turca en la Universidad de Bilkent, Ankara, y es miembro del PEN y del Sindicato de Escritores de Turquía.

Prefacio

Sólo cuando escribo poesía danza mi alma. Solamente entonces, todos los lugares, tiempo y posibilidades me pertenecen. ¡Este es el regocijo de la existencia! La puerta del sueño espera ser abierta, ese lugar es nada más que conciencia, precisamente como Dios.

Lamento
 
Ser mujer
significa ser invadida, ay, silenciada!
 
ellos tomaron mi totalidad
 
una mujer tomó mi infancia
un hombre, mi feminidad...
 
Dios no debió crear a la mujer
Dios no conoce cómo dar a luz
 
aquí, las costillas de todos los hombres
están quebradas
 
nuestro cuello es más delgado que un cabello
 
los hombres nos van llevando
como un funeral sobre sus hombros
 
hemos estado debajo de sus pies
 
ligeras como una pluma
volamos desde un mundo hasta un Adán
y mis palabras son, ay, silenciada!
las huellas de sus pies....
Caravasar de la Noche
 
Esta noche
aquí debería ser
danza de palabras
 
–en el caravasar de tu gloria–
 
esta noche estoy tan regocijada como los prados
que vieron el sol
 
y llena con la existencia de mi sueño.
En tus ojos hay palacios
 
En tus ojos hay palacios
                 cuyas puertas se abren para mí
en tu más profundo bosque hay aves
                 canoras / y subterráneos de verde
 
si tu cielo se opone
yo puedo caminar el cielo
                 con mis pies descalzos
 
en tus ojos se yerguen
                 árboles centenarios
 
la inspiración llega a través de ti
        tus manos
que regalan la fertilidad de un grano
 
somos nosotros lo que está distante
pero el amor se encuentra cerca.
¡No Me Hablen Ahora de Hombres!
 
Mi alma me duele tanto que
despierto las piedras debajo de la tierra
 
mi feminidad
una alcancía llena de pedruscos
una casa para gusanos, pájaros carpinteros
un cubil para lobos descendidos a mi cuerpo
sobre mis brazos, nuevas semillas están esparcidas
se busca el hombre de tu vida
ese es asunto bastante serio
 
mi feminidad, mi frío refrigerio
y mi pubis, una casa para el vacío,
el mundo se levanta aquí
y tú misma! vives con la basura arrojada dentro de ti
 
cuando él se haya ido, dile que la carne deja uñas
que vives con la ciencia de lo estropeado
háblale de esa seria enfermedad
 
como una piel de oveja, soy fría en tu contemplación
no estoy en deuda con el vientre de su madre, señor!
Mi feminidad, mi invadido continente 
 
Tampoco soy una tierra cultivada...
saquen a rasguños el órgano que no sea mío
como una piel de serpiente, quisiera poder dejarlo caer
no es razonable ser madre de un asesinato
 
no es el país natal lo que está dividido
sino el cuerpo de una mujer
ahora, no me hablen de hombres!

Giselle Lucía Navarro (Cuba, 1995) Poeta, narradora y diseñadora. Es licenciada en Diseño Industrial por el Instituto Superior de Diseño de la Universidad de La Habana y egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Profesora de la Academia de Etnografía de la Asociación Canaria de Cuba. Dirige el Grupo Literario Silvestre de Balboa. Ha obtenido diversos reconocimientos entre los que destacan el Premio Edad de Oro 2018, el Pinos Nuevos 2019 y el David de Poesía 2019 que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ha recibido menciones en los concursos internacionales Ángel Gavinet (Finlandia, 2012), Poemas al Mar (Puerto Rico, 2012) y Nósside (Italia, 2019). Ha publicado Contrapeso (Colección Sur Editores, 2019), El circo de los asombros y ¿Qué nombre tiene tu casa? (Editorial Gente Nueva, 2019). Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés e italiano, y publicados en antologías y revistas de Cuba, España, Chile, Perú, Estados Unidos, México, Finlandia, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, Italia, India y Bélgica.